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La comunidad lusófona espera una aplicación lenta del Acuerdo Ortográfico

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La Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) considera "irreal" fijar una fecha de aplicación del Acuerdo Ortográfico para unificar la lengua lusa y cree que la adaptación a la norma será "lenta" y a ritmos diferentes.

En Portugal, el Acuerdo que acaba con las diferencias existentes entre la variante europea y la brasileña del idioma, entra en vigor el próximo día 1 de enero, aunque la adaptación a sus normas, todavía tímida en el mundo de la enseñanza, las editoriales, los medios de comunicación y la Administración será paulatina.

"La cuestión sobre la fecha de inicio es que el acuerdo nunca previó, ni debería prever, cómo cada Estado implantará las medidas que contempla", dijo a EFE Mario Mendao, responsable jurídico de la CPLP.

Su organismo -que agrupa a Portugal, Brasil, Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Timor-Oriental y San Tomé y Príncipe- ya ha empezado a adoptar las nuevas reglas en sus documentos oficiales e internos.

Pero en el caso de Portugal, fuentes del sector editorial y de los profesores de lengua portuguesa consultados por EFE consideran que aún hay muchas indefiniciones sobre su aplicación en la Administración y la enseñanza.

Como su propio nombre sugiere, el Acuerdo supone cambios apenas de ortografía, con el objetivo de unificar el idioma, que ahora se escribe de manera diferente en los ocho países de habla lusa.

La norma fue establecida inicialmente en 1990 por la Academia de las Ciencias de Lisboa, la Academia Brasileña de las Letras y delegaciones de Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique y San Tome y Príncipe.

Teóricamente, la nueva ortografía podía estar en vigor desde 2007, una vez que la CPLP había decidido que tendría validez desde que fuera ratificada por al menos tres de sus miembros.

Brasil, donde entró en vigor el 1 de enero de 2009, la ratificó en 2006 junto con Cabo Verde y Sao Tomé, mientras Portugal, en medio de una gran polémica, la aprobó el año pasado.

Entre los intelectuales, editores, periodistas y sobre todo, los políticos lusos, la aceptación de las normas comunes ha levantado críticas y acusaciones de haber cedido demasiado ante Brasil.

En la nación suramericana viven 192 millones de los 240 millones de luso hablantes que hay en el mundo, de los que sólo 10 millones son portugueses.

Quizá por ser la cuna del idioma y una potencia cultural en la comunidad lusófona, en Portugal la industria editorial no ha visto con buenos ojos el Acuerdo.

A largo plazo fuentes del sector reconocen que la norma puede traer beneficios pero también problemas de adaptación, mayor competencia de las editoriales brasileñas y problemas con los fondos existentes, en algunos casos mortalmente desactualizados.

En mayo del año pasado más de 4.000 portugueses firmaron un manifiesto en contra de la norma, entre ellos, conocidas personalidades de la cultura y la política.

Ahora, según el especialista de la CPLP, pensar que a partir del 1 de enero todos van a escribir según el Acuerdo es "irreal" y hay que esperar que cada sector de la sociedad y cada país se adapte "gradualmente".

"Es un proceso que durará años", pronosticó Mendao al señalar las diferencias considerables en cada país y destacar que, en Brasil, ya es común en los periódicos y va a serlo también desde enero en los organismos.

En su opinión, la animadversión portuguesa por las supuestas concesiones a Brasil no tiene razón de ser porque "la gran mayoría de las alteraciones son comunes a los dos países".

Históricamente uno de los cambios más significativos en la grafía de la lengua lusa se produjo con la Reforma Oficial de la Ortografía Portuguesa, realizada por Lisboa en 1911.

"Esta profunda reforma del idioma no fue concertada en aquel momento con la República Brasileña y desde entonces la lengua pasó a tener dos grafías distintas para ciertas palabras", observa Mendao.

Incluso en las dos décadas transcurridas desde que se firmó el acuerdo -de gran expansión de las comunicaciones internacionales con el fenómeno de Internet- la lengua lusa ha seguido evolucionando, aunque ahora, destaca, con el Acuerdo, tiene su mejor instrumento de unificación y proyección internacional.