Publicado: 08.11.2014 08:00 |Actualizado: 08.11.2014 08:00

La Comunidad de Madrid lleva más de 20 años para construir mil viviendas de realojo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La UVA (Unidad de Viviendas de Absorción) de Hortaleza se ha convertido en el barrio de infraviviendas más antiguo de Madrid después de que el pasado año cumpliese medio siglo de vida. En él, centenares de familias llevan más de 20 años a la espera de una nueva vivienda que no llega.

En 1963, la expansión urbanística que experimentaba la capital conllevó a que miles de familias fueran trasladadas desde la periferia a esta zona del norte madrileño por voluntad del Instituto Nacional de la Vivienda, creado durante la dictadura.

Se trataba de una solución temporal, bloques a dos alturas de casas prefabricadas sin las condiciones mínimas de habitabilidad, en las que no deberían permanecer más de 15 años, tiempo en el que se irían construyendo viviendas más dignas.

Sin embargo, 50 años después, el realojo sigue siendo una lucha. En 1991, el IVIMA (Instituto de la Vivienda de Madrid) asumió la remodelación del barrio, dando así cumplimiento a lo prometido falsamente en tiempos de Franco. Pero de eso hace ya más de 20 años y sólo 598 de las 1.104 viviendas previstas han sido entregadas. "El IVIMA no tiene voluntad política para acabar el barrio. No la ha tenido nunca", confiesa Miguel Ángel Ortiz, vicepresidente de la asociación de vecinos de la UVA.

Algo con lo que coincide Francisco Caño, portavoz de IU en el distrito de Hortaleza, para quien el Gobierno regional tampoco ha asumido sus responsabilidades en este asunto. "Esperanza Aguirre y ahora Ignacio González tienen abandonados a los vecinos. Les han dado la espalda. No se atreverían a venir al barrio por vergüenza, porque no tienen una explicación que darle a la gente que lleva 20 años esperando una casa", afirma.

"El IVIMA no tiene voluntad política para acabar el barrio"

El realojo, siempre dentro del barrio, consiste en la construcción de nuevas viviendas en los terrenos que van quedando libres tras la demolición de las antiguas, casas de unos 40 metros cuadrados que no llegan a los dos metros de altura.

Actualmente hay tres torres con 108 viviendas que finalizaron su construcción a principios de 2013. Vacías desde entonces, serán entregadas una vez se hayan urbanizado las calles. El pasado junio, el IVIMA hacía pública la contratación de las obras y anunciaba que los hogares serían estrenados antes de fin de año. A menos de dos meses y sin ningún cambio visible en la zona, el IVIMA ha confirmado a Público que se mantiene dicha previsión. De ser así, para entonces quedarían 398 familias más por realojar. "Cuanto más tiempo pase, menos casas tienen que dar. La gente se está muriendo", asegura Pilar Sánchez, presidenta de la asociación.

Edificios de nueva construcción pendientes de entrega

La misma impresión es compartida por los vecinos y partidos políticos locales. "Me da la sensación de que están esperando a que la gente se muera", lamenta el portavoz de IU. Público ha intentado que el IVIMA explique el porqué de este retraso sin éxito, y sólo alega que la situación viene de lejos y que se trata de algo "heredado".

Pero en el barrio se han encontrado con numerosas justificaciones. En ocasiones, la ocupación ilegal de las viviendas desalojadas retrasaba la demolición, que quedaba a expensas de una orden judicial. En otras, la falta de presupuesto o el tiempo que pasaba entre su aprobación y el inicio de la construcción se traducía en un aumento del mismo o en un cambio de normativa. Y vuelta a empezar.

Incluso el Colegio de Arquitectos de Madrid obligó a paralizar el PERI (Plan Especial de Reforma Interior) debido a que el barrio recibió un premio durante la dictadura, al considerarse ejemplo de urbanismo, que ahora exige rehabilitar y mantener en pie 10 de los bloques del centro como insignia de lo que un día fue.

Hay 108 viviendas pendientes de entrega a la espera de la urbanización de las calles

Para Caño todo esto no son más que pretextos. "El IVIMA cada vez pone excusas nuevas que no tienen justificación alguna, pero no cumple sus promesas. El problema es que se trata de vivienda pública y no interesa. Les sale más rentable vender a fondos buitre", sostiene.

Carmen, vecina del barrio, mira con pena sus calles. "Antes era muy bonito, con sus terrazas continuas llenas de flores. Ahora da asco", lamenta. Una de las viviendas de las tres torres construidas es para ella y aunque se lo han notificado por escrito, no puede evitar esperar escéptica. "He recibido la carta del realojo hace meses, pero desde entonces no sé nada más, dicen que nos iremos cuando construyan las calles, pero me parece que a este paso no llego a verlo". Coincide como todos en el abandono del barrio y se queja de los escombros de las casas demolidas que no han pasado a recoger. "Llevan ahí más de un año. Se está convirtiendo en un vertedero porque la gente aprovecha para echar basura", denuncia.

El Pleno de la Junta Municipal de Hortaleza aprobó en marzo por unanimidad una proposición presentada por el PSOE que instaba a la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda de la Comunidad de Madrid a entregar todas las viviendas pendientes en 2016. A día de hoy, el IVIMA no se ha pronunciado al respecto. "No me atrevo a dar ningún tipo de previsiones", señala el portavoz de IU. "No tienen intención en invertir dinero en el barrio, pero es una inversión comprometida, la tienen que hacer sí o sí".

"Me da la sensación de que están esperando a que la gente se muera"

Según ha confirmado a Público el IVIMA, ya hay presupuestadas dos torres más, de 36 viviendas cada una, para empezar su construcción el próximo año, aunque sin plazo de ejecución. "La obligación de la Comunidad de Madrid es realojarlos y se está trabajando en ello", apuntan.

Una de esas torres debería haberse construido junto con las otras tres ya finalizadas, pero se dieron cuenta de que el túnel del metro pasaba por debajo. "Eso se solventó hace un año ya, pero la obra siguió parada. Luego salieron a concurso las obras de la urbanización de las calles y se la adjudicaron a otra constructora y la que se había encargado de las torres ha retirado las grúas y ahora nadie sabe nada", cuenta indignado Ortiz.

Mientras tanto, continúa la degradación de un barrio en el que los vecinos agotan su paciencia tras los barrotes blancos de sus caducadas casas, oxidados por el paso de los años y el desgaste de la resignación.