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La conciencia crítica del PSOE

IÑIGO ADURIZ

Nació de una profunda crisis interna y llegó a representar a más del 20% del partido. Izquierda Socialista, la única corriente interna del PSOE, cumple ahora 35 años en un momento en el que según sus principales miembros la organización está recuperando el terreno perdido a pesar de las 'trabas' que dicen que les ponen desde hace años las sucesivas direcciones federales de los socialistas. El último encontronazo con Ferraz se dio el pasado día 15, cuando el Comité Federal aprobó la lista encabezada por la número dos del partido, Elena Valenciano, que no incluyó a ningún integrante de la corriente. 

Siempre se han situado como los compañeros de filas más rebeldes para los socialistas. Han sido quienes más fervientemente se han posicionado en contra de las concesiones del PSOE al neoliberalismo, y los que han sacado los colores a sus dirigentes al dejar de manifiesto sus principales incoherencias. La división más importante fue, sin duda, la que propició el nacimiento de Izquierda Socialista: en 1979, su fundador Luis Gómez Llorente —junto a Pablo Castellano— se desmarcaba de las ansias renovadoras de Felipe González y defendía el legado marxista del partido. Pero no ganó la batalla al sevillano.

Desde entonces han sido sonadas las diferencias mantenidas con las sucesivas direcciones federales. En 1986, el entonces portavoz Antonio García-Santesmases lanzó su particular cruzada por el No a la OTAN que le costó la reprobación del partido. Y hace apenas tres años, aquel fatídico 23 de agosto de 2011 para la credibilidad socialista, los tres diputados que entonces tenía la corriente decidieron no acudir al Congreso para evitar así votar la reforma del artículo 135 de la Constitución que estableció como prioridad absoluta el cumplimiento del objetivo de déficit.

Con la derrota del 20-N de ese año Izquierda Socialista perdió su representación en el Parlamento, pero la salida de Valenciano del hemiciclo para irse al Parlamento Europeo les permitirá de nuevo ocupar un escaño. Manuel de la Rocha se sitúa en el primer puesto de suplente en la lista de Madrid por la que concurrió la número dos del PSOE. Y sus prioridades son claras. Una vez que llegue al Congreso se centrará en tratar de forzar a su partido para 'definir su propuesta de izquierdas' y retomar esas políticas 'frente a la idea dominante' del neoliberalismo y 'las concesiones del PSOE'.

En declaraciones a Público, De la Rocha se propone también conseguir que el Grupo Socialista escuche más 'al movimiento sindical y a la UGT' de la que forma parte, y ayudar a que el proceso de primarias para elegir al próximo candidato a La Moncloa se haga de la manera más adecuada posible. 

'Dicen que somos una parte importante del partido, pero luego nunca cuentan con nosotros', denunciaba el miércoles el portavoz de Izquierda Socialista, Juan Antonio Barrio de Penagos, en conversación con este diario. Y lo cierto es que la presencia institucional de la corriente es reducida. Hasta mayo —hasta las elecciones—, dispondrán de dos eurodiputados, Vicent Garcés y Andrés Perelló. Además, cuentan con un representante en la Asamblea de Madrid, Mario Salvatierra, que trabaja estrechamente junto al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.

José Antonio Pérez Tapias, destacado miembro del grupo en Andalucía, explica además que Izquierda Socialista tiene también fuerza en el ámbito municipal, sobre todo dentro del PSM y del PSPV. Él destaca que de un tiempo a esta parte empiezan a surgir 'grupos importantes' de simpatizantes con la corriente en distintos territorios. Cita, como ejemplo, las agrupaciones que se reúnen en Castilla y León y, en concreto, la ciudad de Ponferrada; en Albacete; en Murcia; en Extremadura, con representación en Badajoz, Mérida y Don Benito; dentro del PSC en Catalunya; así como en las provincias andaluzas de Málaga y Granada, además de en Cádiz y Jerez, donde están surgiendo nuevos grupos.

Pero las cifras, el porcentaje exacto que representa Izquierda Socialista en el conjunto del PSOE, siguen siendo una incógnita. 'No hay un censo específico', reconoce Pérez Tapias, que sí asegura disponer de listados de militantes socialistas a quienes envían sus convocatorias y argumentarios. La corriente interna tiene claras cuáles son sus señas de identidad. Los miembros consultados destacan la defensa de la laicidad, una 'postura contundente' respecto al carácter federal del Estado, y la reivindicación de la tradición republicana del PSOE 'con mucho más énfasis' que lo hace el resto del partido.

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