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Concluye la primera etapa del juicio al presunto etarra detenido en Portugal

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La primera etapa del juicio a Andoni Zengotitabengoa, acusado en Portugal de actividades terroristas para ETA, concluyó hoy con nuevos testimonios que le relacionaron con la casa donde apareció una tonelada de explosivos.

Tras dos días de sesiones, el juicio que en principio debía terminar hoy, fue suspendido hasta los próximos 3 y 4 de octubre para que el tribunal de la localidad de Caldas da Rainha, compuesto por tres jueces, termine de oír a los testigos, todos convocados por los fiscales.

El presidente de la sala, Paulo Coelho, pidió que se investigue si hubo coacción a un testigo que dijo haberse sentido presionado por la policía lusa para identificar como clientes de su restaurante a Zengotitabengoa y otro activista que vivía con él en el chalet de Obidos donde aparecieron los explosivos en febrero de 2010.

En la sesión de hoy un total de diez testigos identificaron en la sala al acusado.

Cuatro vecinos, dos trabajadores que hicieron reparaciones en la vivienda y dos panaderos reconocieron al joven de 32 años que la Fiscalía lusa considera parte del entramado logístico que montó ETA en Portugal con el propósito de cometer atentados en España.

Dos lugareños testificaron también que el 1 de febrero de 2010 vieron una furgoneta que salía de la carretera hacia el campo, en las afueras de Caldas da Rainha de la que salieron corriendo Zengotitabengoa y su compañero, Oier Gómez Mielgo, detenido hace cinco meses en Francia tras escapar a un control policial galo.

La furgoneta, robada en Portugal, había escapado poco antes a un control rutinario de la Policía lusa que asustó, según los fiscales, a los dos terroristas y les llevó a abandonar precipitadamente la casa que habían alquilado un año antes en Obidos y que ahora estaba llena de explosivos.

Empleadas de las inmobiliarias que gestionaron ese y otro alquiler previo a la pareja los identificaron también en la sesión de ayer.

Los vecinos, comerciantes y trabajadores que testificaron hoy vieron a los presuntos etarras ir a la compra, pasear en bicicleta, utilizar ordenadores o sacar la basura sin que nunca percibieran comportamientos sospechosos.

El contratista responsable de los arreglos en la casa se desdijo de los comentarios que había hecho antes a la Policía sobre actitudes extrañas de la pareja y dijo hoy que no eran impresiones suyas sino de los obreros.

La defensa de Zengotitabengoa que no ha llamado a ningún testigo y ha intentado descalificar la identificación del acusado, consideró que "contradicciones" como la del contratista o la del dueño del restaurante cuestionan la legalidad del proceso y pidió además que se abra una investigación.

El presunto etarra no quiso declarar y negó, a preguntas del juez, tener cargos en España, aunque lo reclama por actividades terroristas la Audiencia Nacional española, a la que Portugal decidió ya entregarle cuando responda de sus actos en este país.

Zengotitabengoa ha sido el primer caso de un supuesto etarra juzgado en Portugal por delitos graves cometidos en suelo luso.

El año pasado la Justicia portuguesa, que no siempre ha juzgado favorablemente los procesos de extradición, entregó a España a una pareja acusada allí de actividades terroristas al servicio de ETA.

Garikoitz García Arrieta e Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón solo tenían en Portugal acusaciones menores relacionadas con la falsificación y el robo.

Ambos trasladaban hacia Portugal una furgoneta con materiales para fabricar explosivos y huyeron al otro lado de la frontera cuando fueron interceptados por un control policial español, un mes antes del hallazgo de Obidos.

El informe elaborado por los fiscales para el juicio de Zengotitabengoa considera que éste y Mielgo eran parte del intento de ETA por contar con una base logística en Portugal destinada a cometer atentados en España, un plan puesto en marcha en 2007.

El presunto etarra juzgado ahora fue detenido en marzo del año pasado en Lisboa cuando se disponía a huir en un avión a Caracas.