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El conde Strauss-Kahn

¿Por qué la Fiscalía de Nueva York prepara su marcha atrás?

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En la novela de Alejandro Dumas padre, basada en una historia real, Edmond Dantès, próximo a ser ascendido a capitán, es acusado premeditadamente de un falso delito (espía de Inglaterra en los hechos reales, agente bonapartista en la versión novelada). Dumas no deja lugar a dudas en ningún tramo de su larga narración que se trata de una falsa imputación con el objetivo de quitárselo del medio.

¿Puede decirse algo parecido de Dominique Strauss-Kahn tras las revelaciones de la oficina del Fiscal de Distrito de Nueva York sobre algunos de los datos falsos aportados por las declaraciones de Naffisatou Diallo, la joven guineana de 32 años que acusa al entonces director del FMI y candidato in pectore a la Presidencia francesa de haberla violado en el hotel Sofitel? ¿Estaríamos, pues, ante una reedición del conde de Montecristo, el personaje en el que se reencarna Dantès para vengarse de todos aquellos que han fabricado las mentiras contra él?

Mañana o en las próximas semanas la Fiscalía podría retirar los cargosLo primero a señalar es que, contra todo lo que se ha escrito y dicho, estamos sobre todo, al menos hasta ahora, ante un debate técnico de carácter procesal. La Fiscalía de Nueva York estima que pese a las falsedades vertidas (en relación a su petición de asilo, a las insinuaciones de obtener dinero con el caso, y otras) la acusación contra Strauss-Kahn se sostiene por los informes forenses, donde hay pruebas inequívocas de una relación sexual, y también indicios de violación.

¿Por qué es un problema técnico procesal? Porque la víctima es al tiempo el único testigo de cargo contra Strauss-Kahn. En todos los casos de violación, la defensa de los acusados explotan especialmente ante el jurado la baja credibilidad de las víctimas que les llevan al banquillo. Y tratan con frecuencia de presentarles como chantajistas y muchos casos prostitutas.

Las contradicciones principales de Nafisssatou Diallo no se refieren a lo que ocurrió en los 20 minutos que ella y Strauss-Kahn compartieron en la suite 2806 del Sofitel el 14 de mayo. Quizá por ello, tras revelarse la baja credibilidad genérica de la víctima, la defensa de Strauss-Kahn ha filtrado, según la propia versión del New York Post, periódico sensacionalista del grupo Murdoch, que la camarera es, en realidad, una prostituta. Ello encaja con el único argumento que ha dado hasta ahora esa defensa, a saber, que el encuentro sexual, de haberlo habido, fue consensuado. Con todo, la defensa de la camarera ha presentado una demanda contra el citado diario por libelo.

El fiscal Cyrus Vance hijo, que vio en este caso un formidable instrumento para su campaña de reelección, ahora, a la luz de las contradicciones de la testigo de cargo (la propia víctima), advierte que la credibilidad de su testimonio, si el asunto llega a juicio, podría ser destruida fácilmente. En tal caso, la Fiscalía perdería el caso. Por ello, a pesar de las pruebas sólidas, Vance está dando marcha atrás. La Fiscalía busca ahora un acuerdo con la defensa de Strauss-Kahn. Si este acepta haber cometido un delito de conducta lasciva, por ejemplo, se podrían retirar todos los demás cargos.

Cuando el caso era susceptible de explotación política, la Fiscalía se cargó cualquier atisbo de presunción de inocencia, denegó la libertad bajo fianza cuando era evidente que si había alguien que no podía escapar a la acción de la justicia, precisamente por su status de director gerente del FMI, Ese era Strauss-Kahn. Trató, pues, a Strauss-Kahn como culpable. Ahora, cuando el caso ya no sirve para sus fines políticos, la Fiscalía quiere salvar la cara.

El final es previsible: mañana viernes o en las próximas semanas la Fiscalía podría retirar los cargos. En cuanto a la camarera pende sobre ella una posible deportación a su país. Las autoridades pueden incluso argüir que desde diciembre pasado Guinea Conakry es un país democrático donde Diallo podría vivir sin correr peligro.

A todo esto, Strauss-Kahn todavía no ha dado su versión sobre lo que ocurrió en la habitación 2806.