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Condenan al servicio canario de salud a pagar 900.000 euros a las gemelas separadas por un error

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El Servicio Canario de Salud (SCS) ha sido condenado a pagar indemnizaciones que suman 900.000 euros a las cuatro afectadas por el caso de las gemelas separadas por error en la incubadora de un antiguo hospital de Las Palmas de Gran Canaria tras nacer en 1973.

La magistrada del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de la capital grancanaria, Olimpia del Rosario Palenzuela, estima las indemnizaciones reclamadas por el daño moral sufrido por las dos gemelas separadas y su madre, y una cuarta mujer a la que se cambió por una de las mellizas cuando era bebé.

El caso salió a la luz pública el año pasado cuando las dos gemelas demandaron a la Sanidad canaria tras reencontrarse en el año 2001 gracias a una dependienta de un comercio de la capital grancanaria que descubrió el extremo parecido de dos de sus clientas y promovió un encuentro entre ellas.

De esta forma se reencontraron veintiocho años después de haber nacido.

La sentencia condena al SCS a pagar 360.000 euros a una de las gemelas separadas y 180.000 euros a cada una de las otras dos niñas y a la madre de las gemelas.

Para fijar la mayor indemnización, la magistrada tiene en cuenta que a una de la gemelas separadas se le causó un mayor perjuicio al no haber tenido ninguna relación con sus familiares biológicos y "haberse agravado su penosidad durante el tratamiento de la enfermedad grave que le fue diagnosticada, que seguramente se habría aliviado en parte de conocer la existencia de una hermana gemela".

No obstante la cuantía de las indemnizaciones, el daño moral que tiene en cuenta la sentencia se circunscribe al periodo de tiempo existente entre el descubrimiento de su intercambio en la incubadora hasta cuando se presentó la reclamación judicial, al estimar la jueza que "el efecto" del daño moral producido es leve y no tuvo una mayor repercusión en sus vidas que "las evidentes para un suceso tan extraordinario".

Las dos gemelas, que quieren permanecer en el anonimato, nacieron el 18 de enero de 1973 en el antiguo hospital Nuestra Señora del Pino, cerrado años después, y al nacer prematuramente fueron llevadas a la incubadora.

Allí una de ellas fue confundida y cambiada por otra bebé sietemesina, nacida tres días antes.

Como consecuencia del intercambio, una de las gemelas fue a parar a otros padres, cuya verdadera hija ocupó el lugar de la otra melliza.

El fortuito reencuentro se produjo a finales de 2001 tras presentarse en un comercio la hermana gemela que fue cambiada de hogar y una dependienta la trató como si la conociera; por ello, la melliza le dijo que se estaba confundiendo de persona.

La dependienta, que no se había quedado muy convencida de su supuesto error, consiguió con la ayuda de un amiga un encuentro entre las dos hermanas biológicas, las cuales se quedaron atónitas ante el asombroso parecido existente entre ellas.

A raíz de la cita, las dos mujeres comenzaron a indagar sobre su pasado y descubrieron que ambas nacieron en 1973 en el antiguo Hospital del Pino de la capital grancanaria, donde descubrieron cómo un error cambió por completo sus vidas y la de la otra prematura.

Después de que en 2004 se sometieron a las pruebas de ADN que demostraron su parentesco, su abogado José Antonio Rodríguez Peregrina reclamó al Servicio Canario de Salud los daños causados por el "terrible" error cometido, pero la Sanidad canaria rechazó cualquier responsabilidad y cuantificó en 700 y 1.000 euros las hipotéticas indemnizaciones a las que tendrían derecho.

Según fuentes próximas a las afectadas, las dos gemelas son "como dos gotas de agua", pues son genéticamente idénticas, y su caso es parecido al de la película "Tú a Boston y yo a California", sobre el reencuentro de dos hermanas nacidas del mismo parto.