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Conejares, una aldea abandonada, desbordada por las peticiones de compra

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La venta por 48.000 euros de Conejares, una aldea abandonada situada en el somontano del Moncayo, ha desbordado a sus propietarios y a la página web que se ha encargado de difundir estos días esta curiosa enajenación.

Conejares es hoy la ruina de una aldea abandonada desde hace unos ochenta años en el somontano del Moncayo, a dos kilómetros de Muro -municipio al que pertenecía- y a 500 metros de la carretera nacional 122, entre Matalebreras y Ágreda.

La aldea abandonada, que no aparece en los mapas según el anuncio, pertenece a Muro de Ágreda, localidad a su vez adscrita al Ayuntamiento de Ólvega, cuyo alcalde, Gerardo Martínez, ha manifestado hoy a EFE su sorpresa y asombro por la repercusión que tiene en Internet la venta de este lugar abandonado.

"No es ni siquiera un pueblo, es un altozano donde antiguamente había unos corrales y ahora mismo no queda nada", ha explicado.

La difusión de la venta en Internet ha multiplicado los foros, noticias y reflexiones sobre la misma.

En la red se ha propuesto agrupar a medio centenar de personas para comprar el pueblo y repoblarlo mediante la instalación de empresas de todos los sectores y la creación de una cooperativa agraria que comercializase los productos directamente.

La aldea abandonada y en ruina está compuesta por tres casas, iglesia y corral.

En total, los propietarios han puesto a la venta cinco edificaciones, todas ellas en estado de ruina, en un terreno de 6.000 metros cuadrados calificado como rústico.

Conejares está rodeado de campos de cereal y se accede a él a través de un camino que enlaza con la carretera nacional 122 y la población de Muro.

En Conejares, lo más visible actualmente es un almacén de pacas de paja.

La noticia ha causado en Ólvega más que sorpresa, según Martínez, que ha recibido llamadas de televisiones de cobertura nacional interesándose por la venta de este pueblo.

Los propietarios del pueblo, según la conversación mantenida con el alcalde de Ólvega, colgaron el anuncio en una página web de Internet "y ahora se arrepienten de haberlo puesto".

Los propietarios venden el pueblo por 48.000 euros, según ha comentado Martínez, lo que ha provocado un sinfín de llamadas de personas interesadas en una posible compra.

El pueblo está declarado suelo rústico, sin agua ni luz, aunque con una línea de alta tensión que cruza a menos de un kilómetro.