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En el conflicto de los embajadores, los andinos se llevarán la peor parte

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La mutua expulsión de embajadores de Bolivia y Venezuela con Estados Unidos representa un paso más en una escalada de reproches entre los países andinos y Washington en la que, según los analistas, todos tienen que perder, pero en la que Caracas y La Paz se llevarán la peor parte.

Bolivia primero, y Venezuela después, precipitaron este episodio de enfrentamiento frontal con Estados Unidos, y el Departamento de Estado ha respondido con las mismas armas: todos han expulsado a sus respectivos representantes.

Desde Washington, la situación se quiere ver con "calma y serenidad", dijo hoy un alto funcionario del Departamento de Estado.

Pero la gravedad de lo ocurrido no tiene precedente en la historia de Estados Unidos. Las fuentes indicaron que esta es la primera vez que se expulsa simultáneamente a dos embajadores de Washington.

Estados Unidos considera que Morales y Chávez han actuado por pura "debilidad" y "desesperación" ante sus desafíos internos.

Sostiene que esta actitud es parte del "guión" de Morales y de Chávez, que "siempre, cuando cosas van mal, ya sea en sus países o a nivel internacional, intentan distraer la atención", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

En opinión de Washington, el presidente venezolano ha cometido recientemente "serios errores" en la región, como su supuesto apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o su falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

Las relaciones de EE.UU. con Venezuela son tensas, nadie lo niega, y por eso el secretario de Estado Adjunto para Latinoamérica, Tom Shannon, "no se hace ilusiones" sobre una posible mejora de las relaciones bilaterales.

Washington, dice McCormack, quiere mantener buenas relaciones con la región, pero asume que Venezuela y Bolivia no.

Por tanto, agrega, el trato que Washington dará a partir de ahora a estos dos países no va a ser el mismo que antes.

Y los analistas auguran que las consecuencias serán más duras para Bolivia y Venezuela que para Estados Unidos.

La amenaza de Chávez de cortar a EE.UU. el suministro de petróleo perjudica más a Venezuela, aunque la percepción pudiera ser otra.

"Venezuela necesita vender su petróleo a consumidores que pueden refinarlo. No le interesa que el conflicto escale", señaló a Efe Cynthia Arnson, directora del Programa de América Latina del Woodrow Wilson Center.

Venezuela depende de las exportaciones de su petróleo a Estados Unidos, pues produce un crudo muy pesado, con alto contenido de azufre que, en su mayor parte, solo puede ser tratado en refinerías especiales de Estados Unidos.

El mismo argumento comparte Johanna Mendelson, asociada del programa de las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), que opina que Chávez depende de EE.UU. para poder vender su petróleo porque no lo podrá llevar con facilidad a China, por ejemplo.

En el caso de Bolivia, Estados Unidos "ha intentado por todos los medios mantener una relación correcta", según Arnson. Pero, en su opinión, la expulsión de los embajadores de Caracas y La Paz provocará un "endurecimiento" de la política exterior estadounidense" hacia estos países, que perjudicará especialmente al Gobierno de Morales.

Estados Unidos es el principal mercado para las exportaciones bolivianas y es también el principal proveedor de ayuda para la lucha contra el narcotráfico.

Además, Bolivia se beneficia del programa de preferencias arancelarias andinas, en vigor desde 1991 y que vencen en diciembre próximo.

Washington ha dicho que revisa todos los aspectos de su relación con Bolivia y no descarta ir más allá del hecho de declarar persona non grata al embajador boliviano Gustavo Guzmán.

Sin embargo, ha asegurado que las actividades de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA) van a continuar en Bolivia, a pesar de la decisión de Morales de expulsarla de la zona de Chapare.

Lo que los analistas indican es que habrá que observar en los próximos días la repercusión que estos reveses diplomáticos tienen en la región.

Peter DeShazo, del CSIS, destaca la alianza que existe entre Venezuela y Bolivia, países que mantienen relaciones "muy pobres" con Estados Unidos.

Por tanto, dice, "Chávez creyó que es más importante respaldar a Morales, un socio de ALBA, que arriesgarse a un mayor deterioro de las relaciones con Washington".

De momento, corren aires de solidaridad. El presidente hondureño, Manuel Zelaya, ha suspendido un encuentro previsto con el nuevo embajador de EE.UU., Hugo Llorens, que debía presentar sus cartas credenciales.