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Un conflicto intermitente que dura más de diez años

Claves para entender el conflicto entre controladores aéreos y AENA

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 ¿Cuándo arrancan los problemas?

Al menos desde 1998, este colectivo ha realizado diversas protestas, siempre encubiertas, reclamando reducir su jornada laboral y las horas extraordinarias. En 1998 y 1999 se dio una falta de controladores aéreos por el aumento del tráfico en los aeropuertos y la empresa pública, Aena, les exigió más horas extra para poder sacar adelante el ritmo de entrada y salida de aviones.

En 1999 se firmó el primer convenio colectivo, pero el conflicto de las horas extra lo hizo saltar por los aires en junio. A cambio de pagarles más dinero, el ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, les propuso que renunciaran a horas anuales para revisiones médicas y días de asuntos propios al año para que ampliaran la jornada y pudieran dar salida al tráfico de los aeropuertos.

En los últimos 12 años, el sindicato mayoritario Usca, que representa al 95% del colectivo, ha seguido con las protestas por la jornada y las horas extraordinarias de forma intermitente. El problema ha sido que ninguno de los sucesivos gobiernos se ha atrevido finalmente a imponer cambios a los controladores, siempre con el arma de la amenaza de huelga encubierta. El convenio colectivo firmado en 1999 y prorrogado en 2004 no daba solución al hecho de que los controladores cada vez hacían más horas extra, pero pagadas al triple de la hora normal. De esta forma, se ha llegado a los sueldos astronómicos de hasta 900.000 euros para un grupo de controladores, como reveló el Ministerio de Fomento.

Con el real decreto que aprobó el ministro de Fomento, José Blanco, el pasado 5 de febrero, la situación de los controladores cambió radicalmente. De un día para otro, Aena volvió a tener el poder de organizar el trabajo y los controladores vieron cómo su sueldo se rebajaba un 40%, hasta 200.000 euros. Los ánimos se encresparon en Usca, que, desde febrero hasta ahora, ha denunciado que Aena imponía una sobrecarga de trabajo a los controladores, lo que había provocado incidentes en algunas torres de control, pero sin afectar a la seguridad. Los controladores intentaron que la Audiencia Nacional declarara inconstitucional el decreto, pero sin éxito. Y comenzaron las protestas encubiertas.

Usca ha arremetido contra el ministro de Fomento por actuar 'a golpe de decreto'. Tras el aprobado en febrero, el Parlamento lo amplió al dejar fuera de las labores operativas a los mayores de 57 años. Fomento también ha aprobado privatizar los servicios de algunas torres de control (no las grandes) y otro decreto, el 30 de julio, para regular los tiempos de descanso de los controladores, contra el que estos también se levantaron. Para ellos, fue la gota que colmó el vaso y amenazaron con la huelga. Pero a quien realmente se le había acabado la paciencia días antes era a Fomento y a Aena, tras dispararse al triple las bajas en el centro de control de Barcelona, que provocaron retrasos. La excusa de los controladores: el 'estrés' y la 'fatiga'.