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A la conquista del mundo con los Pokémon

El español Lucas Fernández, de doce años, compitió este fin de semana en el campeonato internacional que cada año organiza Nintendo y al que acudieron 46.000 personas

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No pudo ser. La mala suerte y cinco rivales estadounidenses apartaron a Lucas Flórez del sueño de ser el primer español en convertirse en Campeón del Mundo de Pokémon. Este niño barcelonés, de sólo 12 años, era el único representante de nuestro país en la competición internacional del exitoso videojuego de Nintendo que durante este fin de semana se está celebrando en San Diego, California.

Nada menos que 60 entrenadores como les gusta que se les denomine de seis continentes diferentes han competido durante dos días por el honor de ser el mejor y por dos suculentos premios: un viaje para cuatro personas a Tokio, Nueva York o Hawai, en la categoría junior (hasta 12 años), y 100.000 dólares en becas, además de la posibilidad de defender el título en la competición del año que viene sin pasar por las rodas previas, para los senior.

Desde primera hora de la mañana, los participantes ponían a punto sus criaturas. Cualquier sitio era válido: el ascensor, la terraza o incluso el baño. Lo importante era que Pikachu, Charmander y compañía estuvieran a punto para la batalla.

Las edades de los participantes, entre los 7 y los 44 años, dejaban muy claro que Pokémon no es sólo un juego de niños. En los últimos 13 años, la franquicia de Nintendo se ha convertido en la saga más vendida del mundo de los videojuegos con 175 millones de unidades vendidas. Y muchos de sus clientes ya peinan canas. Además, la serie de televisión se ha emitido en 153 países y ha sido traducida a 25 idiomas.

A las diez de la mañana llegó el momento de la verdad. La competición no empezó mal para Lucas, que en junio se había proclamado campeón de España en Madrid y de Europa en París. El primer combate lo cerró con victoria. Parecía que la estrategia que le había convertido en campeón del Viejo Continente funcionaba también en EE UU. 'El que ataca primero ataca dos veces', aseguraba Lucas tras el primer envite.

Pero la suerte cambió de bando en el segundo enfrentamiento. Delante tenía a Jeremiah Fan, campeón de Estados Unidos, que le dejó helado, literalmente. 'Me ha sacado los Pokémon de hielo, que son los que más daño me hacen. No tengo nada para pararlos', admitía el niño visiblemente contrariado.

La cosa no mejoró. En el tercer combate se repitió la jugada y acabo también en derrota. Con ella, las opciones de Lucas de pasar a la final quedaban congeladas, por lo menos hasta el año que viene. En los dos últimos combates, tampoco hubo suerte y Lucas acabó la competición en el puesto 29 de su categoría, la junior, con una victoria y cuatro derrotas.

Al final de la jornada, llegó el momento más temido: la clasificación. Los gritos de alegría de los finalistas se mezclaban con los llantos de quienes no estarán en la última ronda.

Lucas Flórez seguirá compitiendo con la ilusión de volver a enfrentarse a los mejores jugadores del mundo el año que viene, esta vez en Oahu (Hawái), aunque no lo tendrá fácil. Por edad, le tocará participar en la categoría de los mayores.

Sin embargo, su ilusión sigue intacta. Quiere convertirse en jugador profesional de videojuegos y, para ello, seguirá entrenando unas tres horas al día, 'siempre que no tenga colegio ni deberes', se apresura a puntualizar su madre.