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El Consejo de Seguridad, preocupado por el programa nuclear iraní

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La mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU mostraron hoy su preocupación ante las dimensiones militares del programa nuclear iraní, después de que su comité de sanciones informó de una nueva supuesta violación de las resoluciones del organismo por parte del Gobierno de Teherán.

El embajador colombiano ante la ONU, Néstor Osorio, presidente del comité de sanciones, expuso su último informe sobre el cumplimiento de la sanciones impuestas a Irán y destacó que, desde el 24 de junio hasta el pasado 1 de septiembre, el comité conoció un caso más de supuestas violaciones por Teherán.

Según Osorio, este último caso es una denuncia presentada conjuntamente por cuatro Estados miembros de la ONU en la que aseguran que Irán viola la prohibición, recogida en una resolución del organismo, de efectuar "lanzamientos con tecnología balística", una información que el comité analiza en estos momentos.

El embajador colombiano aseguró, además, que el comité había recibido más información acerca de otras violaciones que ya habían sido denunciadas con anterioridad y relacionadas con la prohibición de "la exportación a Irán de armas y material conexo, así como su adquisición por Irán".

Tras la exposición del informe de Osorio, los representantes de varios países en el Consejo mostraron su malestar ante la falta de avances en las negociaciones con Teherán sobre el propósito de su programa nuclear, en una sesión en la que los miembros occidentales fueron especialmente críticos con el régimen iraní.

Entre ellos destacó la intervención del representante francés, Martin Briens, quien acusó a Teherán de aprovechar la situación por la que atraviesan Libia y Siria, y la atención que presta la comunidad internacional a esos países actualmente para "aprovechar la distracción" y seguir adelante con su programa nuclear.

"Irán debe creer que se puede aprovechar de la situación", dijo Briens, que denunció que Teherán esté "acelerando sus esfuerzos" en materia nuclear, lo que queda demostrado al aumentar recientemente "el número de centrifugadores y discursos provocativos", al tiempo que pidió sanciones más duras contra el régimen iraní.

El diplomático galo se preguntó que, si Teherán no quiere dar una dimensión militar a su programa nuclear, "por qué sigue produciendo uranio enriquecido al 20 por ciento, cuando ya se han generado las provisiones para los reactores dedicados a la investigación".

Briens destacó que, además, Teherán transfiere la producción de uranio a la planta de la provincia de Qom, "una instalación", dijo, "bunkerizada que es adecuada para el uso militar y que fue construida en secreto".

Con él coincidió la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, quien aseguró que la instalación de centrifugadores en Qom constituye "una nueva violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad y una clara provocación que es inaceptable".

"Condenamos el rechazo persistente de Irán a cumplir con sus obligaciones nucleares internacionales. Sus acciones ponen de manifiesto la continua necesidad de aplicar completamente las sanciones para motivar a Irán a que cumpla con sus obligaciones y para mermar su habilidad de avanzar en los programas prohibidos", indicó Rice.

El embajador de Rusia, Vitaly Churkin, mostró su preocupación por las denuncias y apostó por la diplomacia para convencer a Irán de que colabore para "erradicar cualquier duda que exista sobre la naturaleza pacífica de su programa nuclear".

Desde 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU ha dictado cuatro rondas de sanciones diplomáticas, comerciales y nucleares contra Irán, con el objetivo de impulsar un acuerdo dialogado con Teherán después de que decidiera enriquecer uranio al 20 por ciento por su cuenta.