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El conseller de Interior culpa del inicio de los disturbios en la la Plaza de Catalunya a grupos violentos

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El conseller de Interior, Felip Puig, ha denunciado hoy que hay grupos de "indignados" que están "dispuestos a utilizar la violencia" y les ha culpado por haber iniciado el enfrentamiento que derivó el pasado día 27 en las cargas policiales en el operativo para limpiar el campamento de la plaza de Catalunya.

En la sesión de control al gobierno catalán, Puig ha vuelto a defender hoy la actuación policial del pasado viernes, que se saldó con más de un centenar de heridos, aunque ha recordado que está elaborado un informe interno crítico para detectar posibles fallos y ha avanzado que comparecerá, posiblemente la próxima semana, en la comisión de Interior del Parlament para detallar sus conclusiones.

Puig, que ha insistido que no le pasa por la cabeza dimitir, ha lamentado que aquel día hubiera "gente de buena fe" que se vio "arrastrada" a la confrontación durante el operativo de limpieza, que ha sido duramente criticado en el pleno por los diputados Joaquim Llena (PSC), Oriol Amorós (ERC) y Jaume Bosch (ICV-EUiA).

Según Puig, en el movimiento de protesta de los "indignados" y de los acampados "hay personas dispuestas a utilizar la violencia".

"Son éstos (los dispuestos a utilizar la violencia) y no la policía los que originaron el enfrentamiento. Y contra estas personas actuó la policía siguiendo los protocolos propios de cualquier policía de un país democrático", ha remarcado.

Según Puig, la oposición de algunos concentrados contra los Mossos que "estaban haciendo legítimamente una operación de seguridad ciudadana", pasó de una "resistencia pasiva" a una "oposición y confrontación activa, con actos violentos, con fuerza, para impedir a la policía que hiciera lo que tenía que hacer".

En este contexto, Puig ha insistido que no fue la policía la que dio "el primer paso", sino que las cargas se dirigieron contra "aquellos grupos que buscaron la confrontación".

El conseller ha insistido en que la operación fue consensuada con el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu y ha reiterado que el dispositivo logró evitar riesgos de cara a la celebración culé del sábado en Canaletes por la victoria del Barça en la Champions, ya que se retiraron 35 camiones con material potencialmente peligroso.

Los argumentos esgrimidos por Puig no han convencido a los partidos de la izquierda, que han coincidido en denunciar que la operación policial fue "injustificada, innecesaria y desproporcionada" y han recordado que está siendo investigada por el Síndic de Greuges y por el Comité Europeo contra la Tortura.

El más duro con Puig ha sido el diputado Jaume Bosch, de ICV-EUiA -la formación del anterior conseller, Joan Saura-, que ha acusado a Puig de ser "prisionero de su propia caricatura", ya que incluso se ha dejado fotografiar con un bate de béisbol, emulando al personaje que le imita en el programa de parodia política "Polonia" de TV3.

Bosch le ha afeado a Puig que aún no haya nombrado a los miembros del nuevo Comité de Ética de la Policía -que dimitieron después de que el conseller derogara el Código de Ética impulsado por Saura-, ya que ahora tendrían que evaluar la actuación "injusta, desproporcionada y equivocada" del pasado viernes.

Por su parte, el diputado de ERC Oriol Amorós le ha pedido sin éxito a Puig que se disculpara con los heridos durante la operación policial, ya que, según ha denunciado, hubo cargas contra personas sentadas en el suelo y con las manos arriba en señal de protesta.

Además, le ha preguntado irónicamente si suscribía la frase "el conseller de Interior busca culpables entre los medios de comunicación para ocultar su propia incompetencia", que el propio Puig lanzó en abril de 2009 contra su antecesor, Joan Saura.

También se ha mostrado crítico con el dispositivo el socialista Joaquim Llena, que se ha preguntado si una operación de limpieza se tiene que llevar a cabo con las unidades antidisturbios y con un helicóptero sobrevolando la zona.

Llena le ha aconsejado a Puig que en vez de abogar por poner cámaras en los cascos de los antidisturbios apueste por que haya "criterio, sentido común y prudencia en la cabeza del conseller".