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La constructora empieza a pacificar Repsol

Manrique buscará el consenso sin atacar el poder de La Caixa y de Brufau

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Mañana empieza el minuto uno oficial de la negociación para pacificar Repsol. Apartado Luis del Rivero de la presidencia de Sacyr, mañana se reúne el flamante sucesor y consejero delegado de Sacyr, Manuel Manrique, con su homólogo en la petrolera, Antoni Brufau. Manrique se convierte, desde ahora, en el muñidor de consensos por la parte de la constructora, que era lo que pedían los accionistas descontentos, desde Demetrio Carceller, dueño de la petrolera Disa y de la cervecera Damm, y el inversor Abelló, hasta los cuatro grupos de cajas que participan en Sacyr (Novacaixagalicia, BMN, Bankia y Unicaja).

Es el hombre que también ven bien Repsol y el accionista que manda de facto, La Caixa. Manrique tratará de buscar los puntos de coincidencia con ambas partes sin mermar el poder ni de Brufau, que se mantendrá en la presidencia, ni de la caja que preside Isidro Fainé.

Y, además, será muy bien recibido por el sindicato de los 40 bancos con los que Sacyr negocia contra reloj para que le refinancien el crédito pendiente, de 4.900 millones, por la compra del 20% de Repsol en 2006. Una de las condiciones de las entidades financieras para seguir participando en el préstamo es que la constructora tiene que demostrar que es un accionista fiable y que puede hacer valer su peso como primer accionista de la petrolera.

Pero, claramente, no parecía el camino mejor demostrarlo con una alianza con la petrolera estatal mexicana Pemex para controlar el 29,5% de Repsol sin habérselo contado antes a Brufau y a Fainé. Y menos desde que el Consejo de Repsol votó el mes pasado instar a Sacyr a romper su pacto con el gigante azteca, lo que desplegó el anuncio de guerra en los tribunales por parte de Luis del Rivero.

Con el nombramiento de Manrique y un nuevo statu quo en Sacyr, que elimina la batalla interna en la constructora por el conflicto en Repsol, se allana el camino de la negociación. Y se presume que será más rápido poder cerrar una refinanciación antes del 21 de diciembre a pesar de que varios bancos extranjeros se descuelgan del crédito y habrá que buscar sustitutos que encontrar un comprador para un pequeño paquete de Repsol, como les gustaría a algunos accionistas de la constructora.

A todo ello, se une que las posibilidades que se abren para la vía pacificadora en Repsol son bastante más amplias que con Del Rivero al frente de Sacyr. Su animadversión hacia Brufau (y viceversa) hacía imposible pensar que la constructora y Pemex no iban a luchar al máximo por su objetivo de menguar el papel de Brufau y dejarle en mero presidente florero nombrando un consejero delegado.

Ahora, las cosas han cambiado y se especula con que Repsol podría abrirse a nombrar un número dos. Aunque, después de lo dicho por el PP, que ve mal el pacto de Sacyr con una compañía extracomunitaria dentro de la petrolera española, tendría que ser del gusto del partido que puede gobernar tras el 20-N. Su exsecretario de Estado de Energía y directivo de Repsol, Nemesio Fernández Cuesta, podría ser un buen nombre.