Publicado: 14.10.2016 16:59 |Actualizado: 14.10.2016 17:00

Las consultas por caída de cabello aumentan un 30% en otoño

En la mayoría de los casos es sólo temporal y se llama defluvio telógeno. Si pasado un tiempo no se recupera el cabello o persiste la caída hay que acudir a un especialista.

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Las consultas por caída de cabello aumentan un 30% en otoño

Las consultas por caída de cabello aumentan un 30% en otoño

MADRID.- El otoño es la época del año en la que más se cae el cabello. De hecho, las consultas aumentan por este problema un 30%. Sin embargo, Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), afirma que "es algo que ocurre todos los años, ya que en algunas personas la caída es muy evidente. Esto hace que los pacientes se preocupen por no volver a recuperar el cabello perdido en esta época".

Sin embargo, en otoño se produce lo que los dermatólogos denominan defluvio telógeno, una fase en la que el cabello entra en reposo y caída, pero que en 2-4 meses deja paso a un cabello en fase de crecimiento y fortaleza. "Forma parte del proceso natural de renovación capilar. Es un recuerdo de tiempos más primitivos cuando el hombre tenía el cuerpo cubierto de pelo y se adaptaba a cada estación del año, como el resto de los mamíferos con pelo".



De media, perdemos entre 100 y 150 cabellos al día, que son repuestos por pelo nuevo. En otoño este número aumenta, pero no hay que preocuparse si pasados unos meses el cabello vuelve a tener la densidad y fortaleza habitual. "Debemos empezar a preocuparnos si pasados unos meses el grosor de la coleta disminuye, si seguimos viendo muchos cabellos en la ducha o la almohada o vemos que nuestro cabello clarea, es decir, que cuando nos miramos en el espejo se nos ve cada vez el cuero cabelludo", asegura.

Este hecho puede indicar que hay un problema capilar de fondo que se ha desencadenado con el defluvio otoñal. El más habitual es la alopecia androgenética. Las causas principales de la alopecia androgenética, tanto masculina como femenina, son la predisposición genética y un aumento de la acción de las hormonas masculinas o andrógenos. En los hombres puede empezar a aparecer entre los 30 y 40 años, mientras que en las mujeres es más frecuente con la llegada de la menopausia, cuando el nivel de hormonas femeninas (estrógenos) disminuye. "Afortunadamente, si el problema es detectado a tiempo la caída del cabello se puede detener e, incluso, recuperar parte del cabello perdido", asegura.