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El consumo de lácteos no influye en la longevidad: estudio

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Por Amy Norton

A pesar de la preocupaciónpor las grasas saturadas en los lácteos, la leche y el queso enla dieta no influirían en la longevidad, según un nuevo estudiode investigadores holandeses.

Los autores, que siguieron durante una década a más de120.000 adultos mayores, no hallaron en los hombres unarelación entre el consumo de lácteos y el riesgo a morirdurante el estudio.

En las mujeres, un alto consumo de grasa láctea(proveniente de la manteca y otros productos enteros) estuvoasociado con un pequeño aumento de la mortalidad, en especialpor cardiopatías.

En cambio, el consumo de productos de leche agria entera,como el yogur y la crema agria, estuvo asociado con un levedescenso de la mortalidad en hombres y mujeres.

Nada de esto prueba que los lácteos hayan aumentado oreducido los riesgos. Y si así fuera, los efectos seríanmínimos.

De modo que los resultados no son un motivo para que lapoblación aumente o disminuya su consumo de lácteos, comentópor correo electrónico la autora principal, doctora R.Alexandra Goldbohm, de TNO Quality of Life, Leiden, Holanda.

Hasta ahora se desconoce cómo influyen exactamente loslácteos en el riesgo a desarrollar enfermedad cardíaca u otrosproblemas crónicos.

Por un lado, la leche entera aporta grasas saturadas, quepueden elevar el colesterol y favorecer la aparición deenfermedad cardíaca. Y algunos estudios, aunque no todos,relacionaron un alto consumo de lácteos enteros con un mayorriesgo a desarrollar ciertos cánceres, como el de próstata.

Por otro lado, otras investigaciones sugirieron que elcalcio, la proteína y las grasas insaturadas de los lácteostendrían beneficios para la salud que irían desde bajar lapresión hasta mejorar el control del peso.

Pero, en cuanto a la longevidad, el nuevo estudio sugiereque los lácteos "no son ni muy dañinos ni muy beneficiosos",escribió el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

Los resultados surgen de 120.852 adultos, de 55 a 69 años,estudiados durante 10 años. Al inicio, todos respondieroncuestionarios sobre su alimentación.

En una década murieron unos 16.000 participantes. En loshombres no hubo una relación clara entre el consumo dedistintos lácteos y el riesgo a morir durante el estudio.

Pero, en las mujeres, por cada 10 gramos diarios más demanteca, la posibilidad de morir durante el estudio aumentó un4 por ciento. Algo similar ocurrió al analizar la grasa queaportaban otros productos lácteos y tras considerar factorescomo el peso, la dieta y el ejercicio.

En las 692 mujeres que murieron por enfermedad cardíaca, elriesgo creció junto con el consumo de manteca.

Para Goldbohm, se necesitan más estudios para confirmartodo efecto protector de los productos lácteos fermentados.

El Gobierno de Estados Unidos acaba de actualizar las guíasalimentarias, en las que se promueve el consumo de leche y susderivados sin grasa o descremados, y el reemplazo de la mantecay otras fuentes de grasas saturadas por grasas insaturadas"buenas" para el corazón de los aceites vegetales y lospescados grasos, como el salmón.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, online 26de enero del 2011.