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Contador deberá pasar un examen para ganarse los galones

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Alberto Contador, único español ganador de Tour, Giro y Vuelta, deberá ganarse los galones de líder indiscutible del Astana en la primera semana de carrera, con plazo hasta la llegada en alto en Andorra, en la séptima etapa.

Así despejará las dudas sembradas tras las declaraciones de su compañero, el estadounidense Lance Armstrong, quien ha asegurado que la jefatura la debe designar la propia carretera.

La cohabitación Contador-Armstrong en la casa del Astana es, junto al asunto perenne del dopaje, el tema de conversación más habitual en el Principado de Mónaco, donde todas las figuras del pelotón están instaladas para inaugurar el sábado la 96 edición del Tour de Francia.

Contador, casi 12 años más joven que Armstrong, ganador de las 3 últimas pruebas grandes en las que ha participado, con victorias en la presente temporada como la Vuelta al País Vasco y tercero en la reciente Dauphiné Liberé con la ley del mínimo esfuerzo, no tiene garantizada la confianza en el Astana para ser el líder indiscutible.

El debate no es nuevo. Nació el septiembre del pasado año, cuando en plena Vuelta a España saltó la noticia del regreso de Armstrong al ciclismo de competición. Las primeras preguntas para ambos corredores tenían como referencia la jefatura de filas en el futuro. Diez meses después y rugiendo los motores del Tour en las calles monegascas la duda se debate, luego existe.

La evidencia juega a favor del madrileño. Sus condiciones y su palmarés reciente despejan el pronostico a su favor ante un corredor de calidad innata que ha estado más de tres años sin competir y de de ausencia en la Grande boucle y que no ha obtenido en la presente temporada ningún resultado de brillo internacional. Fue duodécimo en el Giro después de recuperarse milagrosamente de una fractura de clavícula. Una demostración, no obstante, de superación.

De momento se han juntado los dos ciclistas más mediáticos del pelotón mundial, los más solicitados por los medios que han invadido Mónaco, el Estado más pequeño del mundo después de El Vaticano, donde el lujo es evidente entre curvas y panorama montañoso. Es increíble que por las calles de la Mónaco se pueda disputar un Gran Premio de automovilismo.

Contador representa la realidad, el presente; Armstrong el pasado arrasador, el mito, el reclamo mundial en un deporte que se aprovecha de la presencia del texano para desviar el asunto del dopaje, aunque en Francia el americano siempre está emparentado con las dudas al respecto.

A la hora de mostrar las cartas, todos cautelosos. Nadie, ni el director Johan Bruyneel ni el propio Armstrong ni el resto de los ilustres del Astana, como el americano Leipheimer o el alemán Kloden suelta el órdago por Contador. Todos señalan a "la ley de la carretera".

"Si Alberto es el más fuerte, me sacrificaré por él. Eso no me supone ningún problema. Es la tradición del ciclismo", dice Armstrong, quien además añade que el español es "el mejor escalador del mundo". Ahora bien, puntualiza que "todavía es demasiado nervioso y fogoso", por se lo que la estrategia "la decidirá la carrera".

¿Que dice el director, el mismo que ha dejado fuera de la formación a Benjamín Nozal, el amigo y hombre de confianza de Contador dentro y fuera de la competición?.

"Es difícil encontrar un corredor mejor para las carreras por etapas que Alberto. Ha trabajado muy fuera para ganarse el derecho a ser el líder de nuestro equipo", asegura.

Contador, también reciente campeón de España contrarreloj, afronta la carrera con la motivación que le proporciona "la mejor carrera del mundo", convencido de que ha mejorado sus condiciones desde su triunfo de 2007 y confiado en el equipo.

"Si demuestro que estoy bien espero que el equipo trabaje para mi, pero si otro está mejor me pondré a su servicio", declara el ciclista madrileño en un alarde de prudencia.

Mientras, la organización del Tour se frota las manos. Armstrong atrae muchas cámaras, micrófonos y llena muchas páginas de los periódicos. En el aspecto deportivo crea contradicción en su relación con Contador a los ojos del director de la carrera, Christian Prudhomme.

"Me gustaría ser un ratoncito para saber qué pasa en el Astana. Es paradójico que el gran favorito tenga sólo seis días para demostrar que es el líder, como aquel duelo entre Hinault y Lemond en 1986. Creo que todo se desvelará en Andorra", comentó Prudhomme.

Algunos corredores de leyenda como Hinault y Eddy Merckx, y el joven rival de Contador, el luxemburgués Andy Schleck, apuntan a Contador como gran favorito. Pendiente de examen, el madrileño se lanzará el próximo sábado a por su segundo Tour. El que pueda que le siga.