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Continúan buscando cuerpos bajo los escombros en Christchurch

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Los equipos de rescate de Nueva Zelanda siguen hoy removiendo escombros en busca de los más de 200 desaparecidos por el terremoto del martes en Christchurch, donde las misas del domingo estuvieron dedicadas a las víctimas.

El hallazgo durante la noche de un cuerpo sin vida aumentó la cifra de muertos a 146 por el mayor desastre natural en la historia del país, según el primer ministro neozelandés, John Key.

Los socorristas, ayudados por casi 700 compañeros de todo el mundo desplazados a Nueva Zelanda, llevan cuatro días sin detectar señales de vida bajo las ruinas de los edificios que derrumbó el seísmo de 6,3 grados de magnitud en la escala Richter.

Sin embargo, la mayoría se resiste a perder la esperanza de encontrar a alguien con vida.

"Estamos buscando por todos lados a posibles supervivientes, aunque somos conscientes de que eso será un milagro", indicó el coordinador del operativo de salvamento, Jim Stuart-Black.

Las tareas de rescate se han visto dificultadas en los dos últimos días por las constantes réplicas, que han derribado fachadas de decenas de estructuras en el centro de Christchurch.

Mientras, miles de ciudadanos se congregaron esta mañana en un parque municipal para rezar por las víctimas.

"A nuestras plegarias se unirán hoy millones de personas en todo el mundo. Realmente, nos sentimos confortados por el apoyo de tantas personas", señaló en un discurso el alcalde, Bob Parker.

Las autoridades creen que el saldo mortal por el temblor aumentará en cuentagotas y reconocen que será imposible identificar todos los cadáveres.

Hasta 120 personas podrían estar sepultadas dentro de la sede de la televisión local CTV, entre ellos 60 estudiantes de 20 nacionalidades distintas y profesores de la escuela de idiomas King's Education.

Por otra parte, los ingenieros anticipan que habrá que tirar abajo gran parte del área metropolitana para evitar más derrumbes.

La destrucción del seísmo también pone en peligro la celebración del Mundial de Rugby, que arranca en septiembre y tenía previsto que se disputasen varios partidos en Christchurch, la segunda mayor ciudad de un país obsesionado con este deporte.