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El contrato estrella de la reforma laboral no cuaja

Sólo uno de cada diez fijos firmados en julio tenían 33 días de indemnización

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El Gobierno quería convertirlo prácticamente en el contrato único. Fue su máxima apuesta en la reforma laboral recientemente aprobada y por la que los sindicatos le han convocado una huelga general para el próximo 29 de septiembre.

Sin embargo, el contrato de fomento del empleo indefinido, que tiene una indemnización por despido de 33 días por año trabajado en lugar de los 45 tradicionales, no ha tenido ningún tipo de éxito en el primer mes completo desde su ampliación. Sigue sin atraer a los empresarios, ni siquiera ahora que también se puede hacer a hombres de entre 30 y 45 años, y no sólo a jóvenes, discapacitados y mujeres desempleadas de determinados sectores.

En el último mes, sólo se utilizó en uno de cada diez nuevos indefinidos, según datos recabados por Europa Press en el Ministerio de Trabajo. En concreto, en julio se firmaron 9.473 de estos contratos, el 9,9% de los 95.823 indefinidos que se rubricaron. Otro 46,8% fueron contratos ordinarios y el 42,6% restante, conversiones de temporal en indefinido. Curiosamente, julio fue el peor mes de este año en contrataciones de 33 días. Y la cuestión es mucho más llamativa si se tiene en cuenta que se hicieron un 34,4% menos que en junio y un 39,3% menos que en julio del año pasado.

Ignacio Sampere, abogado laboralista y socio director de ABSampere, explicó a Público que este contrato sigue teniendo 'muchas limitaciones' y, sobre todo, no forma parte del Estatuto de los Trabajadores. 'Está mal explicado, forma parte de una ley pero no está incluido en el Estatuto', asegura el experto, para quien esta forma de contratación no superará de ninguna manera a la de los contratos con 45 días de indemnización.

'Las empresas primero buscan un perfil de trabajador para cubrir los huecos que tiene y lo último que miran es qué tipo de contrato pueden hacerle, por lo que habitualmente le aplican el tradicional', dice Sampere, quien también tiene claro que muchos trabajadores se niegan a firmar por menos de 45 días de indemnización. 'Hasta que no se liberalice totalmente este contrato, va a ser siempre un segundón, y ningún Gobierno va a tener arrojo para hacerlo', concluye.