Publicado: 01.05.2014 08:42 |Actualizado: 01.05.2014 08:42

El contrato indefinido, en recesión

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"El decreto del Gobierno no está planteado para contratar, sino para despedir, y lo que necesita España no es facilitar el despido, no es fomentar la salida, sino fomentar la contratación". Parece la intervención de un diputado de la oposición tras la reforma laboral del PP de 2012, pero estas palabras fueron pronunciadas por la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, en el Congreso de los Diputados, en junio de 2010, tras la reforma laboral del Gobierno de Zapatero.

Dos años después llegaría la reforma laboral de Rajoy que, lejos de escuhar estas críticas de Santamaría, abarataba más el despido y aumentaba las causas objetivas por las que el empresario puede despedir sin ser improcedente. Las garantías del contrato indefinido se han reducido tanto que, en materia de seguridad laboral, no tienen nada que envidiarle a las de un contrato temporal.

El decreto 3/2012 del 10 de febrero de 2012 ha puesto en recesión la contratación indefinida en cuanto a condiciones laborales, reduciendo la indemnización por despido de 45 días por año durante 42 meses, a 33 días durante 24 mensualidades. Estableció en 20 días por año la indemnización por despido objetivo al tiempo que ampliaba el abanico de posibilidades para que las empresas pudieran emprender expedientes de regulación de empleo, más fácil y rápido tras la supresión de la autorización del ERE por parte de la autoridad laboral.

Desde 2012 hay 760.000 contratos indefinidos menos 

Pero esta crisis para el contrato indefinido también se ve en las cifras. La Encuesta de Población Activa volvía a reflejar una caída en este tipo de contratación: 210.000 menos en un año, 760.000 contratos indefinidos menos desde 2012. Al mismo tiempo, los contratos temporales aumentaron en 152.500 en el último año, a lo que hay que sumar un avance claro de los contratos a tiempo parcial (55.700 más), mientras los trabajos a jornada completa descendieron en 135.200.

Para los sindicatos está claro que la reforma del Gobierno no ha hecho más que precarizar el trabajo. "Éste es su modelo de país, con bajos costes salariales, precariedad, parcialidad y temporalidad para que las empresas tengan menos costes, rebajándoles cotizaciones", critica el secretario de acción sindical de UGT, Toni Ferrer. Coincide con él Ramón Gorriz, su homólogo en CCOO, quien asegura que "se puede hablar de fraude en el uso que los empresarios están haciendo de la contratación temporal y a tiempo parcial", ya que "se están aprovechando de la gran cantidad de gente que necesita un empleo" para no adecuar los contratos a las causas establecidas legalmente.

Un ejemplo de la precarización de la contratación indefinida está, para los sindicatos, en el contrato indefinido de apoyo a emprendedores, destinado a trabajadores de hasta 30 años, que posibilita el despido sin ningún coste transcurrido el periodo de pruebas de un año. "Se desconoce su supervivencia después de pasado un año, y lo peor es que le han dado una vuelta de tuerca en 2013 para que también se puede hacer a  tiempo parcial. Es un chollo para el empresario", critica Gorriz.

Al campo de lo "chollos", añaden la media estrella del Gobierno para fomentar los contratos indefinidos: la tarifa plana de 100 euros, anunciada por Rajoy durante el debate del estado de la nación como revulsivo, pero que no ha demostrado su eficiacia, tal y como apuntaron tanto sindicatos como patronal. "Lo único que produce es un efcto sustiotución de trabajadores por nuevos contratados, y además es un torpedo a la línea de flotación de los ingresos a la Seguridad Social", afirman

"Hay fraude en la contratación temporal y a tiempo parcial"

Esa es la lectura que hacen, con los datos en la mano, de las palabras de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, tras la última reforma que flexibilizaba este tipo de trabajo en diciembre de 2013: "Es el momento del trabajo a tiempo parcial". Esta reforma, junto a las anteriores, hace que, en palabras del catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Madrid, Gregorio Tudela, "los empresarios no apuesten por la contratación indefinida. Inicialmente, el modelo laboral estaba basado en la indefinida con supuestos específicos excepcionales para la contratación temporal. Eso se ha invertido y lo temporal ha pasado a ser lo generalizado y se ha desvirtuado", afirma en consonancia con la tesis de Gorriz, ya que en las causas establecidas para aplicar estos contratos "cabe cualquier cosa".

Este uso del empleo a tiempo parcial rompe totalmente la idea sobre la que se fundamenta, añade el catedrático, que recuerda que el motivo por el que se establecieron los contratos por horas fue "para satisfacer necesidades de compatibilidad de los trabajadores, fundamentalmente mujeres (familia) o jóvenes (estudios), pero actualmente se utiliza para necesidades puntuales de los empresarios". "Es un opción voluntaria del trabajador que le permite mantener su cotización a la seguridad social y ciertas garantías mientras hace otras cosas, pero no es así como se está utilizando", apunta Gorriz. Para Ferrer, una prueba de ello es la posibilidad del empresario de modificar en un plazo de tres días el horario del trabajador, "algo imposible de compatibilizar con las clases de los estudiantes, por ejemplo", ilustra.

"Sería un contrato súper precario sin apenas indemnización"

A raíz de la reducción en la calidad de los contratos indefinidos y de la flexibilización de los contratos temporales y a tiempo parcial, Tudela no ve "nada extraño" que el Gobierno esté preparando el terreno para acercarse a la instauración del contrato único, la demanda de los empresarios que la OCDE recomendó al Gobierno el pasado año junto a una "segunda ronda" de la reforma laboral. Una propuesta destinada a acabar con la segmentación del mercado laboral español estableciendo indemnizaciones por despido progresivas, con base en la antigüedad del empleado.

Sin embargo, ni Tudela ni los sindicatos creen que esta fórmula vaya a contribuir a generar nuevos empleos. El Gobierno la rechazó por sus problemas de inconstitucionalidad, y sólo fue respaldada por UPyD. "El contrato único no es un mecanismo automático de creación de empleo. Quien lo sostenga o está equivocado o está mintiendo. Lo único que supondría sería liberalizar el marco de las relaciones laborales", advierte el catedrático.

Para Ferrer y Gorriz, esta propuesta equivaldría a "un contrato súper precario, sin apenas indemnización", una forma de repartir entre todos los trabajadores las escasas garantías que aún le quedan al contrato indefinido. "Lo que pretende esta idea es equiparar los contratos, pero no mejorando la calidad del indefinido, sino igualarlo con el temporal a la baja", critica Ferrer.

Según Tudela, sería intentar solucionar el problema del desempleo con una nueva normal laboral. "Ya se ha reformado, hemos perdido derechos, nos hemos homologado con Europa y no se ha creado empleo", argumenta. "La ley nunca ha creado un solo empleo, sólo sirve para regular las relaciones entre trabajadores y empresarios", concluye.