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Los controladores no fijan su huelga para presionar a Blanco

Dan un ultimátum al ministro hasta mañana. Fomento rechaza "triquiñuelas"

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Tensar la cuerda al máximo antes de que se rompa. A eso juegan los controladores, que ayer, en una rueda de prensa, rehusaron concretar si irán a la huelga una o más jornadas un día después de anunciar el abrumador apoyo del colectivo a hacer un paro para presionar en la negociación del convenio colectivo.

De hecho, admitieron que 'la huelga no está convocada; la junta directiva de Usca [el sindicato mayoritario] tiene el mandato para hacerlo si lo cree oportuno', explicó el portavoz de Usca, Daniel Zamit.

Sólo dejaron claro que 'respetaremos el fin de semana del 15 de agosto' y, si hay paros, no serán antes del día 16. Antes de cambiar de estrategia, Usca barajaba una jornada de huelga entre el 18 y el 20 de agosto. Es una de las semanas con más tráfico de agosto, el mes que más aporta al sector turístico.

Del 18 al 22 de agosto, la empresa de aeropuertos, Aena, tiene programados 28.234 vuelos y cada día hay ofertados más de 800.000 asientos. El sindicato admite que un paro puede 'provocar graves daños' a la economía, pero señala que 'esto es lo que hay'. En un tono a ratos prepotente, Zamit y el secretario de comunicación de Usca, César Cabo, echaron directamente la culpa de la huelga al ministro de Fomento, José Blanco. Lo acusan de usarles 'para esconder la mala gestión de Aena' y 'su privatización'. Y lanzaron un ultimátum 'de 48 horas' para que haga 'un gesto' y 'se reúna con nosotros'.

Para Usca, ese gesto significa que Aena ceda ante 'cinco o seis' de sus 12 exigencias para mejorar, sobre todo, los turnos. Entre las prioridades del sindicato figuran también aplicar ya el decreto sobre tiempos de descanso (del que, contradictoriamente, admite que sólo conoce un borrador), eliminar la disponibilidad absoluta, recuperar a los controladores de 57 años apartados de labores de control y facilitar más permisos familiares.

Nada de dinero, dicen. Ganan de media 200.000 euros, un 40% menos tras el decreto de febrero que cambió sus condiciones. Pese al tono, Usca quiere negociar. Del otro lado, el ministro tendió puentes al señalar, tras un acto en Lugo, que 'todo es negociable en el marco de la ley', no sin antes señalar que la huelga anunciada está 'injustificada' y 'sólo pretende mantener unos privilegios que el ministerio no está dispuesto a mantener'. Advirtió también que 'estamos un poco cansados de las triquiñuelas' con las que Usca trata de 'ganar tiempo'.

Horas después, por la tarde, Aena y Usca se reunieron para seguir negociando el convenio. Aena explicó a última hora en un comunicado que ya ha hecho concesiones. Por un lado, su oferta garantiza que los controladores seguirán cobrando 200.000 euros de media hasta 2013. Además, el decreto sobre descansos ya incluyó una cláusula para facilitar cambios de turno, como pedía Usca, y también se aviene a modificar el máximo anual de horas de trabajo.

Las dos partes decidieron anoche seguir negociando hoy. En caso de que hubiera una huelga que obligara a cancelar vuelos, los pasajeros no tendrían derecho a una compensación económica, al ser una 'circunstancia extraordinaria', según la normativa. Aunque sí pueden reclamar los derechos asistenciales mínimos: bebida y comida, llamadas y alojamiento si es necesario.