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Los controladores y Aena suspenden las negociaciones

El Ministerio de Fomento forzará e impondrá un arbitraje para evitar la huelga si no hay un acuerdo. El sindicato Usca decide consultar este sábado a su comité ejecutivo sobre su estrategia

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Poco antes de las once de la noche, los controladores y la empresa de aeropuertos, Aena, rompieron las negociaciones. Aunque la ruptura es temporal y depende del camino que tome hoy el sindicato mayoritario del colectivo, Usca, que decidió ayer convocar una reunión urgente de su comité ejecutivo. Hasta ahí coinciden las versiones de las dos partes, que se culpan mutuamente de la ruptura.

La reunión, que empezó por la mañana, iba bien porque se había avanzado en al menos siete de las 12 exigencias de los controladores. Y había prácticamente un principio de acuerdo. Pero en torno a una hora antes de la ruptura las cosas se torcieron. Usca cambió a los miembros de la mesa de negociación que empezaron a pretextar que debían consultar el alcance de un posible acuerdo con su comité ejecutivo, explicaron fuentes de Fomento. Usca insiste en que la propuesta de Aena sobre las horas de trabajo es inaceptable.

Fuentes de Aena apuntaron a una división entre un ala dura, que quiere ir ya a la huelga, y el bando que quiere agotar las negociaciones. Serían los duros los que habrían parado la reunión anoche. Habrá que esperar a la decisión de Usca hoy que, en todo caso, da de plazo hasta el domingo para negociar, según fuentes sindicales.

Sorprendentemente, poco antes de suspenderse la reunión, en un receso, el secretario de comunicación de Usca, César Cabo, se mostró esperanzado de poder llegar a un pacto, que intentarán 'por todos los medios', pese a 'las presiones' de Fomento, informa Europa Press.

Por la mañana, los controladores tuvieron que afrontar el envite que ayer lanzó Aena como medida de presión y que les fuerza a llegar a un acuerdo inmediato. El presidente de la empresa pública, Juan Ignacio Lema, emplazó al sindicato Usca a llegar a un acuerdo ayer mismo y, si no se lograba, recurrir a un 'arbitraje independiente' para resolver el conflicto y poner fin a una amenaza de huelga 'que tanto daño está haciendo a la economía, al sector turístico y, por supuesto, a los pasajeros'.

El ente público de aeropuertos convocó por la mañana una rueda de prensa para dar cuenta de su postura. Los controladores se enteraron de esta amenaza de imponer un árbitro por los medios de comunicación porque en esta semana de ronda de negociaciones Aena no lo ha puesto sobre la mesa. A cambio, Usca tendría que desistir de convocar la huelga, un anuncio que desde el lunes utiliza como medida para presionar al Ministerio de Fomento y a Aena en la negociación del convenio colectivo.

El ministerio respaldó por la tarde la decisión de Aena de recurrir al arbitraje, como una vía de solución laboral a un conflicto sobre las condiciones de trabajo de este colectivo que ha realizado huelgas encubiertas, pero hasta ahora ninguna legal.

No obstante, fuentes del departamento precisaron que 'no se va a hacer batalla para llegar a un acuerdo hoy mismo [por ayer] y se podría seguir negociando el sábado'. La secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez, emplazó a los controladores 'a que dejen la huelga y cesen de amenazar al sector turístico, que es estratégico para el país y para la creación de empleo'.

Tanto las aerolíneas como el sector en general exigieron ayer a los controladores que vayan al arbitraje y acaben con la espada de Damocles de una posible huelga, que ya ha provocado un parón en el 30% de las reservas de los hoteles y cancelaciones de vuelos.

No obstante, someterse a un árbitro independiente es voluntario y si Usca se negara, el Gobierno, a través de la autoridad laboral, es decir, el Ministerio de Trabajo, tiene la potestad de dictar un laudo de obligado cumplimiento para los controladores. Con este arma en la mano, que le da el decreto de 1977 que regula el derecho de huelga, el Ejecutivo tiene una baza ganadora en el conflicto.

No sería la primera vez que se utiliza una opción similar. En 2001, el Gobierno impuso un arbitraje obligatorio a los pilotos de Iberia porque su sindicato, el Sepla, amenazaba con una huelga porque no se cumplían sus exigencias de mejora del convenio.