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El convoy llegó al depósito nuclear de Gorleben con un día de retraso por las protestas

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Con casi 24 horas de retraso debido a los incesantes bloqueos de los manifestantes antinucleares, el convoy con once contenedores de residuos nucleares, procedente de la planta de reciclado francesa de La Hague, llegó esta madrugada al depósito de Gorleben.

La policía alemana había despejado poco antes el último tramo de carretera hasta el cementerio nuclear de Gorleben, donde ocho activistas permanecían amarrados a pirámides de hormigón para impedir el paso del convoy.

Tras once horas de compleja tarea, los agentes lograron desprender a los antinucleares, que se habían adherido por los brazos a los bloques en una nueva acción para detener el transporte de residuos procedente de la planta de reprocesamiento de La Hague (Francia).

Una vez eliminado el último obstáculo, el convoy de camiones pesados especiales, fuertemente escoltado por unidades policiales, necesitó menos de una hora para cubrir los 20 kilómetros que separan la estación de tren de Dannenberg del depósito de Gorleben.

La acción de los activistas culminó una larga jornada de bloqueos y sentadas contra el convoy, que partió de la planta francesa el viernes y fue obstaculizado en todo el trayecto por territorio alemán por masivas acciones de protesta y bloqueos por sorpresa.

El último tramo entre la vecina ciudad de Dannenberg y el cementerio, de unos 20 kilómetros por carretera, se caracterizó por continuos enfrentamientos, en los que la policía alternó cargas contundentes con pacientes operaciones de retirar, uno a uno, a rastras o en volandas a los manifestantes.

Los antidisturbios se toparon asimismo con decenas de tractores atravesados en la carretera.

Apenas despejada la calzada, los activistas lograron burlar los controles policiales y aparecieron sobre el asfalto, ensamblados a pirámides de hormigón.

El convoy transportaba 17 toneladas de residuos, vitrificados y herméticamente protegidos en contenedores del tipo TN-85.

En el pasado estos transportes generaron batallas campales entre manifestantes y antidisturbios, pero en los últimos años el movimiento antinuclear había perdido vigor.

Estas protestas han sido la mayor movilización en contra de los estos transportes desde 2001.

El propósito de la canciller alemana, Angela Merkel, de revisar el plan de cierre de las plantas nucleares acordado por su predecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder, ha revitalizado las protestas.