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El "coro" de San Ildefonso afina su voz para repartir 2.310 millones de euros

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Un poquito más internacional, nada menos que diez nacionalidades, el "coro" de los niños de la Residencia de San Ildefonso afinan sus voces para repartir el próximo lunes, día 22, los más de 2.300 millones en juego del Sorteo de Navidad, un día en el que sólo respiran aliviados cuando cantan el Gordo sin contratiempos.

Del total de 36 niños del grupo, veinte son niñas, quince son extranjeros y muchos han repetido "actuación" en años anteriores, ha indicado a Efe el director de la Residencia de San Ildefonso, Esperato Fernández, quien lleva en este cargo casi tres lustros.

De los chavales extranjeros la mayoría proceden de América Latina: seis de Ecuador, tres de Bolivia, dos de Colombia, uno de Marruecos, uno de Venezuela, uno de Bielorrusia y uno de Senegal, ha explicado a Efe el director de la Residencia.

A pesar de que la mayoría participa voluntariamente durante todo el año en los sorteos del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas de Estado -jueves y sábados- y que muchos de ellos ya han colaborado en el extraordinario de Navidad, el día 22 les sigue poniendo muy nerviosos e incluso histéricos.

Hasta la fecha, ha explicado Esperato Fernández, no ha habido ningún percance que lamentar, salvo que uno de los niños -Sergio Muñoz- ha tenido que ser descartado del "coro" debido a que se hizo daño en un pierna y fue escayolado.

Desde finales del mes de octubre, todos los niños, con edades comprendidas entre los 9 y los 13 años, están ensayando con empeño sus respectivos papeles: doce niñas y seis niños afinan sus voces para cantar y el resto son pulsadores, accionan los bombos para facilitar la caída de las siempre caprichosas bolas.

El gran ensayo general tendrá lugar mañana en el Salón de Loterías, situado en la calle Guzmán el Bueno de Madrid,

Entre los pequeños cantores hay más niñas porque es "más fácil encontrar las voces aniñadas" que se necesitan y, además, a ellas, no les cambia la voz como consecuencia de la llegada de la pubertad, como les ocurre a los chicos

Para ellos, colaborar en la lotería es una actividad más de San Ildefonso, igual que las clases de idiomas o el fútbol, pero muchos eligen esta opción porque les atraen las cámaras de la televisión, viajar por España todo el año, etcétera, ha añadido Esperato.

El gran día, los chicos se levantan a las cinco de la mañana y se arreglan para desayunar, pero todos los años se repite lo mismo: no pueden probar bocado a causa de los nervios.

A continuación, montan en el autobús y hacen una pequeña parada en las inmediaciones de Gúzman el Bueno para tomar un Cola Cao y entrar al Salón de Loterías, donde se visten con sus uniformes de colores grises y azulados.

"Es un día de enorme ilusión porque se reparte mucha suerte por toda España, aunque no son cantidades muy grandes", según el director de la Residencia San Ildefonso, que atiende a niños que sufren situaciones familiares con dificultades económicas.

Pese a ello, desde bastantes años atrás no es habitual que los chicos reciban gratificaciones por parte de los afortunados.

El momento más esperado es la salida del Gordo; una vez que ha hecho su aparición "los niños se tranquilizan mucho, pero también se desanima el resto", porque ya saben que no son los elegidos.

Repiten en el escenario los niños Álvaro López y el marroquí Raúl Barrak, que el año pasado fueron los encargados de cantar el Gordo, así como Eliana Gonzaga, que lo hizo en el año 2005.

Realmente, según Esperato Fernández, los niños que dan la suerte son los pulsadores, que se colocan detrás y que son quienes accionan un sencillo mecanismo para que caigan las bolitas de boj de los dos enormes bombos. "Lo triste es que luego nadie los quiere...".

El propio Esperato no está nervioso, aunque sí preocupado por la responsabilidad que conlleva esta tarea en una fecha tan señalada.

"El trabajo ya está hecho. Sabemos que son niños y, por tanto, imprevisibles. Están para equivocarse y para aprender", ha concluido el director, quien ha preparado para mañana una fiesta muy especial para los pequeños y sus familias.

El Primer Sorteo en el que tomaron parte los niños como extractores fue el 9 de marzo de 1771, y el primer alumno que cantó la lotería fue Diego López, dando la Dirección de Loterías 500 reales de limosna al Colegio por esta colaboración.