Publicado: 23.04.2014 11:59 |Actualizado: 23.04.2014 11:59

Cosidó releva al jefe de los antidisturbios de Madrid pero niega fallos humanos en el operativo del 22-M

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El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha comparecido este miércoles en el Congreso para comunicar los resultados de la investigación interna sobre el operativo policial que actuó en los enfrentamientos que se produjeron tras las Marchas de la Dignidad el pasado 22-M. Ha reconocido que sí hubo "fallos técnicos de comunicación y coordinación" en la actuación policial, pero ha negado que se puedan achacar a "responsabilidades individuales". Sin embargo, sí ha anunciado que el mando de la primera Unidad de Intervención Policial (UIP) de Madrid, Javier Virseda, será relevado próximamente.

A su parecer, el dispositivo fue perfectamente diseñado, con un total de 1.512 agentes de las UIP y 167 de las UPR. Y los fallos que hubo "en ningún caso pueden derivar en responsabilidades individuales", tal y como habían pedido los propios sindicatos policiales. Los fallos de comunicación y coordinación, ha dicho Cosidó, impidieron que los policías pudieron tomar decisiones con rapidez, anuló su capacidad de antelación y provocó un alto número de efectivos heridos, un total de 67 (47 policías nacionales y 20 municipales). Contradictoriamente, ha indicado que no se pueden "individualizar responsabilidades de agentes de Policía" y, por ello, ha anunciado que se procederá al archivo de las investigaciones".

Cosidó ha exhibido en la mesa desde la que hablaba un casco, un escudo y un chaleco de los antidisturbios destrozados por los ataques de los manifestantes durante los enfrentamientos. Según el director general, estos "radicales" incluso fueron "jaleados por una masa pasiva de manifestantes" que, aunque no actuaron, se encontraban en el inicio de la protesta en Colón mientras los radicales agredían a los agentes. 

También ha dicho Cosidó que durante la manifestación "los radicales anunciaron por redes sociales que los ataques comenzarían cuando terminase de hablar el último orador" y "cuando el orador terminó de hablar se dirigieron a la Policía para lanzarles piedras". Una versión que no concuerda con lo que allí ocurrió, pues las cargas comenzaron cuando estaban los representantes de las Marchas dando el mitin.

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Ha achacado los incidentes a grupos como "los Bukaneros, las juventudes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y grupos independentistas de diferentes comunidades como Askapena, Ernai, Arran, Isaca, Briga, Azarug Purna Jaleo o Inekaren, además de los grupos propiamente de Madrid como Yesca, Brigada 13 de noviembre y No tenemos miedo". A estos grupos de ideología antifascista, anarquista e independentista, se unió un grupúsculo encuadrado anteriormente en la extrema derecha denominado Bandera Negra.

Y ha añadido que todos ellos "actuaron unidos contra la democracia, la monarquía y la Constitución", atacando a la Policía de manera coordinada y premeditada, señalando además que ya días antes la intención de estos grupos era protagonizar un "salto cualitativo en la lucha, una jornada de combate" para "perder el miedo a la Policía". También ha afirmado que circularon supuestos manuales en internet de resistencia y ataque a los antidisturbios.

Respecto a las agresiones a varios periodistas la semana siguiente, durante la manifestación de Jaque al Rey, Cosidó ha justificado la actuación policial afirmando que "ninguno de los reporteros portaba el chaleco que permitía diferenciarles de los violentos", añadiendo que los golpes recibidos por un reportero se debieron a que el agente chocó durante una carrera con "una persona que portaba una cámara". 

Cosidó ha informado a continuación que a raíz de estos hechos han adoptado "un conjunto de medidas que ya se están implementando para hacer frente a esta escalada de violencia que vimos el 22 y que puede volver a repetirse". Estas medidas anunciadas se recogen en cuatro bloques: Reorganizaciones y refuerzo de las UIP, mejora de sus medios de protección, medidas de asistencia jurídica para los agentes afectados y mejora de la coordinación.

1. Reorganización: Reforma de la estructura de la UIP. Cada grupo pasará a estar formado por cuatro subgrupos operativos, siendo tres hasta el momento. De esta forma, habrá 50 agentes por cada grupo de antidisturbios. Además, se creará un "grupo de intervención inmediata" con dos subgrupos de agentes de élite y dotado con vehículos especiales para apoyar a otros grupos en situaciones de conflicto. Los despliegues policiales en manifestaciones de este tipo partirán de un núcleo compuesto de dos grupos que estarán enlazados con el resto de grupos de antidisturbios y que intervendrán al unísono

2. Adquisición de nuevo material antidisturbios: Con procedimiento de urgencia, los agentes recibirán nuevo material antidisturbios, entre los que se incluyen 800 cascos con mejoras en la pantalla de protección, 300 nuevos escudos más resistentes a los actuales, 350 chalecos antitrauma con protección inguinal y en el cuello y 800 pares de un nuevo modelo de espinilleras, toda vez que una proporción elevada de agentes que resultaron heridos sufrieron lesiones en las piernas.

3. Aumento de seguridad jurídica: A partir de ahora los agentes de Policía heridos en sus funciones podrán emprenden acciones penales contra quienes hayan cometido el delito a través de la Abogacía General del Estado. En este sentido, Cosidó ha anunciado que un total de 48 funcionarios han anunciado su disposición de denunciar como particulares a los culpables de los incidentes del 22-M.

4. Mejora de la coordinación: Se refuerza el Centro de Coordinación Operativa (CECOR) y se establece como mando único de coordinación de todas las unidades. Además, se ha elaborado un protocolo de actuación para situaciones de incendios en disturbios en el que se establecen los procedimientos de coordinación entre la Policía Nacional, los Bomberos y el Samur.