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"Cosmos", una fábula sobre la incomunicación como ópera prima de Diego Fandos

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El navarro Diego Fandos ha presentado en el Festival de San Sebastián su ópera prima, "Cosmos", una fábula sobre la soledad y la incomunicación, en la que los dramas de un secuestrado y un cosmonauta ruso gravitan en un mundo de coincidencias ligadas a buenos augurios y esperanzas renacidas.

Xabier Elorriaga, Ramón Barea y Oihana Maritorena son los protagonistas de este filme que su realizador, y también guionista, define como de "realismo mágico" y en la que tiene un peso esencial la vida de una joven que cree estar volviéndose loca porque se siente observada y perseguida, sensaciones que se demostrará que no tienen por qué ser negativas y que proceden de lo más insospechado.

El secuestrado, interpretado por Barea, es un empresario que ha pasado 9 meses en un zulo de ETA y, tras ser liberado, decide ayudar a un cosmonauta de la estación espacial MIR que no puede regresar porque su país, la Unión Soviética, ha dejado de existir.

Su historia y la de la solitaria joven se narran de forma simultánea en una rápida sucesión de secuencias, en las que actúa como nexo un ex jesuita cuñado del empresario (Elorriaga) y en las que cuelan pequeños misterios que poco a poco se irán desvelando.

Pese a las circunstancias personales que vive el secuestrado y a desarrollarse en San Sebastián, el director de la película no ha querido "inmiscuir el discurso político" -no hay ni una sola mención expresa a ETA ni al problema vasco- porque se trata de "un cuento" sobre "la necesidad de comunicarse", manifestó hoy a Efe.

"Es un alegato en favor de la comunicación. Tendemos a complicar las cosas cuando lo más fácil es hablar con el prójimo y apoyarse en la gente que esta cerca", aseguró Fandos.

Elorriaga aceptó el guión, según indicó a Efe, atraído por esos personajes "en tránsito", que del aislamiento buscado o impuesto van encontrando una salida gracias a los demás.

Su personaje pasa la mitad de la película en la introspección más absoluta, lo que hizo ver al actor lo difícil que resulta no sonreír en ningún momento.

"Luego va cambiando a medida que avanza su relación con la chica. Esa situación me gustó mucho", destacó.

Ramón Barea, por su parte, ha construido su personaje con los estudios reunidos por Fandos sobre las secuelas psíquicas que sufren las víctimas de los secuestros, y con la percepción de que, pese al padecimiento común, "cada uno vive una historia propia".