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El creador del Rock in Rio sueña con reclutar a Madonna y a Rolling Stones

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El empresario Roberto Medina, creador del Rock in Rio, no ha cerrado la edición brasileña y ya piensa en un futuro que pasará nuevamente en 2012 por Madrid y Lisboa. Apenas hay nombres cerrados, pero reconoce que sueña con reclutar en algún momento a Madonna y a los Rolling Stones.

"Me encantaría, igual que traer a los Foo Fighters", confiesa este emprendedor de un entusiasmo contagioso, que pese a las dificultades de contratar a estrellas de ese calibre, elucubra en voz alta con el hecho de que la llamada "ambición rubia" tendrá que iniciar gira con su nuevo disco, previsto para primavera.

El reto es complicado, pero Medina (Río de Janeiro, 1949) se ufana de no ser de los que se dan por vencidos. "Yo he conocido el fracaso varias veces", comenta en alusión al primer Rock in Rio, el de 1985, "que fue un desastre, no en cuanto a entrega del público, pero sí personal, con la inversión inicial", añade.

Medina, que fue secuestrado, evoca este momento como otro de los más duros de su vida, del cual se sobrepuso con una mentalidad nueva. "Pensé que los problemas que tenía antes eran ridículos. Tomé otra perspectiva y me volví una persona más feliz", añade.

En la actualidad en España -"el mejor país para vivir", dice- y considera que los españoles están "pagando ahora el éxito del pasado" y que viven demasiado "asustados" ante la crisis.

El empresario sugiere por contra, tanto a la gente como a los medios de comunicación, una perspectiva más optimista, de dar un paso adelante, como en el caso del Rock in Rio Madrid.

Desde su punto de vista, las autoridades "desperdician" la oportunidad del evento, que sólo en Río de Janeiro se espera que congregue a unas 700.000 personas en siete jornadas de conciertos y que genere unos ingresos de 450 millones de dólares.

Medina cree que a Madrid aún le queda camino para crecer y pide más inversión en comunicación, tanto interna como a nivel europeo, para convocar a más público, como sucede en Brasil, donde un 55 por ciento de los asistentes proceden de fuera de la ciudad.

También cree que, a diferencia de Lisboa, donde el festival experimentó un incremento importante en su última edición, en la capital española falta que la gente entienda el espíritu festivo del evento, un hecho que le extraña pues, según dice, el encuentro de música, comida en la calle, tiendas, amigos y fiesta es más madrileño que carioca.

"El Rock in Rio Madrid no peligra", ha asegurado en cualquier caso el brasileño sobre sus planes de mantener la franquicia madrileña de este festival más allá de la edición confirmada de 2012.

Será la tercera, que dice esperar con "mucha ilusión" y nuevas ideas, como la instalación de un nuevo escenario ambientado en una calle de Brooklyn que acoja propuestas de hip hop y otros ritmos urbanos, con artistas españoles y americanos.

"El público brasileño y el portugués es más internacional, pero el de Madrid tiene una construcción musical distinta y mira mucho para las cosas de España", replica sobre las razones de la configuración más nacional del programa madrileño.

Precisamente de Madrid añade que, además de la menor presión de trabajo, puede permitirse acompañar a su hija pequeña al colegio.

Convertido en una celebridad en su país, en Brasil apenas puede caminar por la calle sin que le paren, una razón por la que casi no asiste a sus propios conciertos. Eso no pasará el próximo 29 de septiembre, cuando, tras muchos años de insistencia, por fin actúe en el Rock in Rio uno de sus músicos favoritos, Stevie Wonder.