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Crece la presión sobre las autoridades ante los fallos de seguridad de la Loveparade

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Dos días después de la tragedia de la "Loveparade", y mientras los familiares de las víctimas extranjeras, entre ellos los de las dos jóvenes españolas fallecidas, se hallan ya en Alemania para repatriar los restos mortales, crece la presión sobre el Ayuntamiento, la policía y los organizadores por los fallos en al seguridad de la fiesta.

En Duisburgo, la ciudad en la que se produjo el sábado la tragedia, diversas revelaciones colocaron en una incómoda situación al Ayuntamiento, la policía y los organizadores, muy criticados desde los medios de comunicación alemanes por autorizar el evento, en que fallecieron un total de 19 asistentes, ocho de los cuales extranjeros.

Un día después de conocer que los bomberos habían advertido ya meses antes de lo inseguro del emplazamiento de la "Loveparade", un informe de la edición "online" del semanario "Spiegel" destacaba que varios protocolos de seguridad no fueron observados.

De acuerdo con este medio, los organizadores de la "Loveparade" no observaron la anchura mínima prevista para acceso y salida de emergencia. Asimismo destaca que había quedado claro en el informe preliminar que en ese recinto sólo podían autorizarse concentraciones de hasta 250.000 personas.

Pese a ello, Duisburgo autorizó la fiesta en ese lugar para ahorrarse costes de seguridad, ya que buscar un recinto mayor implicaba aumentar el contingente policial, según apuntó a ese medio el presidente del sindicato policial, Rainer Wendt.

Una de las grandes incógnitas sigue siendo la cifra de participantes, y mientras las primeras cifras divulgadas por los organizadores hablaba de 1,4 millones de personas, los responsables de seguridad hablaron de un máximo de 300.000.

El domingo, según se conoció hoy, al alcalde de Duisburg, Adolf Sauerland, que defendió el fin de semana el plan de seguridad del "Loveparade", sufrió agresiones e insultos al acercarse al lugar de la tragedia.

En medio de esa tensión, desde el Gobierno de la canciller Angela Merkel, y mientras los partidos cristianodemócratas (CDU y CSU) solicitaban investigaciones independientes, se instó a no sacar conclusiones precipitadas de los sucesos de Duisburgo hasta no tener informaciones y análisis completos de lo ocurrido.

Mientras tanto, los padres de las víctimas españolas, Clara Zapater y Marta Acosta, llegaron a Alemania el domingo por la noche, según confirmó a la Agencia Efe el cónsul de España en Düsseldorf, Manuel Viturro.

"Prioritario ahora son las familias, no la prensa", advirtió el diplomático tras explicar que las familias exigen el máximo respeto a su intimidad y que oficialmente no se ofrezcan más datos.

Viturro señaló que las autoridades alemanas no suministraron listas de heridos por deseo de muchos de ellos, "que no querían que nadie supiera que estaban en el Loveparade".

Precisamente hoy la policía de Duisburgo modificó el balance de heridos del sábado, que elevó a 511 personas -frente a 342, como se informó el domingo-, de las que 283 tuvieron que ser hospitalizadas.

Uno de los heridos aún se debate entre la vida y la muerte, indicaron esas fuentes, mientras que hospitalizados permanecen 43 personas.

Algunos ciudadanos españoles presentes en la mayor fiesta de música electrónica del mundo contaron a Efe que quienes estaban en el interior del recinto, situado en la antigua estación de mercancías de Duisburgo, no se enteraron de la tragedia hasta horas después.

Alberto García, residente en Groningen (Holanda) cuenta que llegó al recinto con cuatro amigos sobre las 17.45, apenas media hora después del desastre. Junto al túnel "había gente sentada en el suelo y algunos llorando junto a algunas ambulancias, pero todo el camino despejado".

El español y sus amigos siguieron adelante y accedieron al recinto "sin hacer un minuto de cola". "Cuando entramos no sabíamos lo que había pasado y pensábamos que la policía y las ambulancias estaban allí porque habría algún herido, desmayos o problemas de alcohol, como de costumbre en estas fiestas", explicó García.

Cuando ya llevaban un par de horas bailando, se encontraron con otro grupo de españoles que les contaron que habían oído rumores de que en la entrada había habido una avalancha y habían muerto varias personas".

Otro español, el vasco Miguel Lopategui, señaló que realmente no se dieron cuenta de que algo grave había sucedido cuando les llegó un mensaje al móvil "preguntándonos si estábamos bien, pasadas las doce de la noche".

También hoy se conoció que la Universidad de Münster, donde acababan de terminar sus dos semestres las españolas fallecidas, celebrará próximamente una misa funeral en su memoria.