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Crece presión sobre Brown tras la dimisión de un miembro del Gobierno

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La presión sobre el primer ministro británico, Gordon Brown, se agudizó hoy, a poco menos de una semana para que comience el congreso anual laborista, con la dimisión de un miembro del Gobierno descontento con su liderazgo.

Tras crecientes rumores en los últimos días, David Cairns, secretario de Estado para Escocia, presentó hoy su renuncia, que fue aceptada por el "premier", según confirmó Downing Street en un comunicado.

Se trata del último capítulo de la rebelión iniciada por varios diputados laboristas para exigir una elección a fin de designar al líder del partido.

Previamente, la Ejecutiva del Partido Laborista anunció su negativa a enviar los impresos necesarios para forzar el proceso, como habían solicitado una docena de parlamentarios.

Al término de su reunión de hoy, el Comité Ejecutivo Nacional rechazó la petición puesto que es necesario que sean setenta los diputados que pidan los impresos para iniciar el proceso.

Dos parlamentarios han perdido ya sus puestos en el gobierno y un tercero ha dimitido descontentos porque Brown no someta su liderazgo a votación.

Cairns, que fue sacerdote católico y que ocupaba su puesto de secretario de Estado en la Oficina de Escocia desde 2007, trabajó para Siobhain McDonagh, la primera diputada despedida por sus críticas contra Brown.

La exigencia de que haya una lucha por el liderazgo ha contado con el apoyo de otros diputados laboristas, en su mayoría seguidores del ex jefe del Gobierno Tony Blair, pues consideran que con Brown el partido puede sufrir un desastre en las próximas elecciones generales, previstas para 2010.

Ante este descontento en las filas laboristas, el ministro británico de Economía, Alistair Darling, pidió hoy a sus compañeros -en unas declaraciones a la BBC- que "apoyen" a Brown por considerar que él es "la persona adecuada para liderar al país".

Según los últimos sondeos de opinión, la formación gubernamental se sitúa 19 puntos por debajo de los conservadores, con un 27 por ciento del apoyo frente al 46 por ciento de los "tories" de David Cameron.

Esa caída libre en las encuestas se suma a las derrotas sufridas en elecciones recientes, tanto en las municipales de Inglaterra y Gales como en todas las circunscripciones electorales donde se ha producido una vacante.