Publicado: 29.12.2013 13:48 |Actualizado: 29.12.2013 13:48

Criminalizado el aborto, la Iglesia insiste en imponer su modelo de familia

Rouco se queda muy lejos de congregar a medio millón de fieles en su particular 'orgullo de la familia' -evidentemente cristiana-. Recuerda el papel de la Iglesia para salvar a los jóvenes de "la droga" o "el sexo salv

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Conseguida la abolición del aborto, la Iglesia Católica ha celebrado este domingo en la plaza de Colón de Madrid su particular orgullo de la familia, en el que ha vuelto a reivindicar el modelo de familia cristiana, obviando por completo la existencia del resto de modelos de familia propios de un Estado de Derecho.

El polémico cardenal y arzobispo de Madrid Rouco Varela, que en varias ocasiones ha mostrado públicamente su rechazo al aborto y al matrimonio gay ha asegurado que en medio de la "dura y persistente crisis", la familia cristiana está demostrando "su insuperable e insustituible valor para la solidaridad y la paz social". De madres o padres solteros, parejas homosexuales con o sin hijos... silencio sepulcral.

Muy lejos del medio millón de personas que Varela pretendía congregar , decenas de miles de fieles se han concentrado desde aproximadamente las diez de la mañana y hasta cerca de las dos de la tarde en la céntrica plaza, venidos incluso desde el otro lado de nuestras fronteras para celebrar el día de la familia. "La familia cristiana", como se encargaba de matizar una pareja de asistentes a la Fiesta de la Sagrada Familia.

En esta línea, Varela ha defendido la familia constituida dentro del "matrimonio indisoluble" como la "célula básica" de la sociedad frente a la "agobiante atmósfera intelectual y mediática", en la que prima una concepción de la vida caracterizada por la transitoriedad.  

En el acto no han faltado las referencias a la subyugación de la mujer al hombre: "Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos", leía uno de los oradores. En lo que a todas luces es una celebración religiosa y una clara demostración de poder, y a pesar de la reciente consecución de uno de los objetivos básicos de su Iglesia, el cardenal no ha dejado pasar la ocasión de denunciar ante los cristianos venidos de todos los puntos del país que "ni siquiera el don de la vida se entienda como definitivo e inviolable".

En el acto, al que han asistido representantes eclesiásticos de la talla de Juan Antonio Reig Plá-el obispo que advirtió a los homosexuales que los que se "corrompan" "encontrarán el infierno", y que ofició una misa con una bandera franquista a su espalda- no han faltado las referencias a la subyugación de la mujer al hombre: "Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos". "Maridos, no seáis ásperos con vuestras mujeres", leía un orador sin identificar pocos minutos después del momento cumbre de la ceremonia: la intervención del Papa Francisco emulando al Rajoy de plasma.

En un discurso de 15 minutos de duración el Pontífice ha destacado el valor de la familia, y ha evitado caer en los tópicos a los que Rouco Varela no ha querido renunciar, fiel a su estilo. Entre misas y cánticos, con el alegre tintineo de las monedas en el cepillo como apoyo musical,  el arzobispo ha resaltado la ayuda que la Iglesia puede prestar "a los enfermos crónicos, a los terminales, a los que han perdido el puesto de trabajo", así como "a los jóvenes que han derrochado sus vidas con el alcohol, la droga y el sexo salvaje".

El mismo Ayuntamiento que cada año pone más trabas a la celebración del Orgullo Gay -baste recordar los líos de la alcaldesa del relaxing cup con las peras y las manzanas - cortó la principal arteria de Madrid -la Castellana- para permitir la instalación de un imponente escenario de un centenar de metros de largo. 

Mientras tanto, en las calles adyacentes, decenas de fieles hacían cola para utilizar los confesionarios portátiles, herencia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que paralizaron el corazón de Madrid durante una semana de celebraciones en verano de 2011.

La ceremonia ha transcurrido entre misas y cánticos, con el alegre tintineo de las monedas en el cepillo como apoyo musical

Varias decenas de cargos eclesiásticos observaban a los "peregrinos" que asistieron al evento desde el escenario, flanqueados por más de un centenar de músicos y cantantes que amenizaban la ceremonia con sus melodías, que una docena de enormes torres de altavoces se encargaban de reproducir a un volumen atronador.

El error de cálculo de monseñor Varela se hizo evidente al observar cómo las torres de altavoces llegaban hasta apenas una decena de metros de la sede del PP, en Génova 13, a pesar de que los últimos grupos de manifestantes permanecían a más de cien metros del lugar.

Mande el PP o el PSOE, este tipo de actos sí gozan del apoyo de las autoridades, a pesar de que no sólo consistan en reivindicaciones religiosas. Vetado el acceso de las madres solteras y lesbianas a la fecundación asistida a través de la sanidad pública, eliminado el aborto e impuestos límites legales a los derechos de la mujer, la Iglesia reivindica oportunamente su modelo de familia, compartido por el Gobierno del Partido Popular.