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La crisis amenaza con dejar una 'generación perdida'

El paro juvenil alcanza la cifra histórica de 81 millones // Los expertos avisan de las graves consecuencias para la sociedad  

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Primero fue la generación X, después los JASP (jóvenes pero sobradamente preparados) y ahora puede ser el turno de la generación perdida. Es la consecuencia de una crisis que ha hecho que el desempleo juvenil en el mundo alcance el nivel más alto en la historia: de los 620 millones de jóvenes económicamente activos entre 15 y 24 años que había en 2009, 81 millones estaban desempleados; 7,8 millones más que al comienzo de la crisis, en 2007, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La tasa de paro juvenil llega ya al 13%.

'En este contexto de inestabilidad económica, los hombres y mujeres jóvenes afrontan una gran incertidumbre en su entrada al mercado laboral. La crisis global ha puesto de manifiesto la fragilidad de la juventud en el mercado de trabajo', señala el informe, que asegura que el paro entre los jóvenes ha mostrado ser más susceptible a las turbulencias económicas que entre los adultos. Las mujeres jóvenes tienen además más dificultades para encontrar trabajo que los hombres jóvenes, por ello, la tasa de paro femenino fue del 13,2%, mientras que la de los hombres fue algo inferior, del 12,9%.

En España, la tasa de desempleo entre los jóvenes es más de 20 puntos superior

La recuperación llegará también más tarde para el empleo juvenil. La OIT estima que el desempleo seguirá creciendo entre los jóvenes durante este año, hasta alcanzar una tasa del 13,1% y que descenderá ya en 2011.

Los expertos alertan de que estos números tienen consecuencias. El informe advierte del riesgo de que el legado de la crisis sea una 'generación perdida' de jóvenes, 'que ha abandonado el mercado laboral tras haber perdido toda esperanza de trabajar y lograr una vida decente'. Esto supondría, por ejemplo, que los estados no recuperarían su inversión en educación. El propio sistema de bienestar quedaría en entredicho, ya que los jóvenes se incorporarían muy tardíamente y en peores condiciones al mercado laboral y, por tanto, no contribuirían a los sistemas de seguridad social y a las arcas de impuestos hasta ese momento.

'Los jóvenes son el motor del desarrollo económico, desaprovechar este potencial es un desperdicio económico que puede menoscabar la estabilidad social', dijo ayer el director general de la OIT, Juan Somavia.

Si las cifras mundiales ya han hecho saltar las alarmas, el caso de España no es para menos. La tasa de paro entre los jóvenes fue aquí del 37,8% en 2009, según la Encuesta de Población Activa, más de 20 puntos por encima de la media mundial.

La destrucción de empleo en España ha sido más acusada que en otros países del entorno debido al modelo productivo y se ha cebado en los jóvenes. La secretaria de juventud de CCOO, Cristina Bermejo, explica que el paro juvenil se ha disparado debido a que muchos jóvenes estaban empleados en sectores que demandaban mano de obra intensiva y poco cualificada, como la construcción, de la que se han visto obligados a desprenderse con la llegada de la crisis. A su vez, eso ha supuesto que miles de jóvenes que abandonaron los estudios para introducirse en el mercado laboral se hayan quedado en el paro sin apenas cualificación.

Los sindicatos critican la falta de unas políticas activas adecuadas

En el lado opuesto, los jóvenes cualificados, incluso sobrecualificados para lo que el mercado de trabajo les ofrece. 'Preferimos hablar de infraocupación, porque los jóvenes no son culpables de tener una buena formación, sino que el problema está en los sistemas productivos', subraya Bermejo, que no obstante señala el importante déficit que tiene España de titulados en Formación Profesional. El informe de la OIT señala precisamente que el paro juvenil en España ha crecido tanto entre los jóvenes con estudios superiores como entre los que apenas tienen formación, si bien la tasa de desempleo entre los jóvenes que sólo tienen la Educación Primaria o que no la acabaron se ha más que duplicado entre 2007 y 2009, mientras que entre los jóvenes con Educación Superior el aumento ha sido menos elevado.

La secretaria de Juventud de CCOO apunta a la temporalidad como otro de los factores decisivos que hacen que los empleos de los jóvenes se destruyan con suma facilidad: 'Más de un 30% de los jóvenes españoles tienen contratos inferiores a seis meses. Además, es casi imposible que su primer empleo sea indefinido'.

Por otra parte, la secretaria de política social de UGT, Carmen López, asegura que las políticas activas de empleo para los jóvenes no han sido las adecuadas y 'no han funcionado'. Algo que comparte la dirigente de CCOO, que demanda unas políticas activas específicas para el colectivo. La OIT asegura que, a pesar de que los parados jóvenes de Alemania tienen más probabilidades que en España de permanecer un año o más en el desempleo, el país germano ha conseguido disminuir el paro de larga duración entre los jóvenes, mientras que en España ha crecido.

Los sindicatos también apuntan a los excesos que cometen las empresas con las becas y prácticas que ofrecen a los jóvenes y que en muchos casos encubren puestos de trabajo reales, pero sin apenas sueldo y sin derechos.

'Esto tiene consecuencias nefastas para la protección social de los jóvenes, a los que les cuesta generar el derecho a paro, por no hablar de la jubilación', asevera Bermejo. 'Es imposible que así se desarrollen dignamente como personas', dice la responsable de UGT.

En términos de tasa de paro, el impacto del desempleo ha sido mayor entre los jóvenes que entre los adultos. Entre 2008 y 2009, la tasa juvenil creció en un punto porcentual, mientras que la de los adultos se elevó en 0,5 puntos. Si entre 2007 y 2009, el paro juvenil aumentó en 7,8 millones de personas, en los diez años anteriores a la crisis el ritmo medio de crecimiento del desempleo entre los jóvenes fue de 191.000 por año. El informe señala que en las economías en desarrollo, donde vive el 90% de los jóvenes, la juventud es más vulnerable al subempleo y la pobreza. En los países con una renta per cápita más baja, la crisis supone menos horas trabajadas y, por tanto, reducción de salarios para los pocos que pueden mantener un empleo formal, y aumento del empleo en una economía informal que cada vez cuenta con más mano de obra. La OIT estima que 152 millones de jóvenes (cerca del 28% de todos los jóvenes empleados en el mundo) trabajaron en 2008 pero permanecieron en la pobreza extrema en hogares que viven con menos de 1,25 dólares por persona y día.