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La crisis amontona los libros en las librerías

El Gremio de Editores reconoce que el sector se enfrenta a uno de los peores años de los últimos tiempos

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'La situación es catastrófica'. Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, reconoció ayer la mala situación por la que pasa el sector editorial durante la presentación del Estudio de Comercio del Libro. Los datos que ofreció sobre el comercio interior refrendaron sus palabras: si en 2008 las ventas descendieron un 4,1% respecto a 2007, en el primer semestre de este año esa bajada se ha situado en un 6%. Enero y febrero han sido, además, meses catastróficos con disminuciones en torno al 40%. Es más: a fecha de 30 de junio de 2009, se constató un descenso de la facturación de un 10% con respecto a 2008. 'Es para echarse a temblar', apostilló Ávila.

Un bajón que también se notó en el comercio exterior del libro, que descendió el 1,61% con respecto a 2007.

¿Es la crisis la culpable de que este comienzo de año haya sido uno de los peores? ¿O es sólo la puntilla a un sector que no ha hecho los deberes en los últimos años? Antonio María Ávila señaló ayer que una de las causas de este bajón en las ventas a pesar del leve aumento de un 2% en la facturación, debido en parte a una subida en el precio de los libros 'fueron las devoluciones masivas, que si normalmente están entre un 28%-30%, en enero y febrero subieron entre un 10 y un 20% más'. Esto significa que si a una librería le llegan 500 ejemplares de un título, devuelve 250.

Los porqués de estas devoluciones ingentes se encuentran, para Ávila, en que 'muchas librerías se pusieron de acuerdo posiblemente para ahorrarse el pago' que supone hacerlo por separado. También hay otra explicación que dan los datos del Gremio: en 2008 volvió a haber un aumento en los títulos editados de 70.520 en 2007 a 72.982 en 2008 y se publicaron diez millones más de ejemplares (de 357,5 millones en 2007 a 367,4 millones en 2008). Demasiados libros en las estanterías.

El ayuntamiento no paga

El sector editorial es consciente de esta situación sin necesidad de echar una mirada a los datos del Gremio.

La editora de Roca, Blanca Rosa Roca, aunque confiesa que no conoce los datos de los Editores, subraya que 'según Nielsen [empresa de estudio de mercados], el número de ejemplares vendidos entre enero y junio de 2009 ha bajado un 1% con respecto a enero y junio de 2008'. Roca también atestigua un aumento en las devoluciones, 'el cáncer de toda editorial', y coincide con los datos de los editores al señalar que 'fue tras la campaña de Navidad cuando más devoluciones tuvimos'.

En las librerías también se constata la bajada. 'La primera parte del año ha sido terrible. En la venta en el mostrador, es decir, la que se hace en la tienda, quizá no se ha notado tanto, pero en la institucional muchísimo', cuenta Michele Chevalier, presidenta de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL). La razón, explica Chevalier, está en los recortes presupuestarios que han sufrido muchos ayuntamientos 'y también en que la Administración se demora mucho en los pagos', apunta. Los libreros deben darse prisa en pagar a la editorial el pedido, pero luego no cobran a tiempo de las instituciones.

Los malos datos no significa, sin embargo, que no haya lectores. En el sector están convencidos que esa no es la causa del bajón. Sí lo es, por el contrario, la escasez de grandes lanzamientos. Ni Millennium, la trilogía de Stieg Larsson, ni Crepúsculo, de Stephenie Meyer, salvan los muebles. La primera ha llegado tarde y la segunda, demasiado pronto. También Ildefonso Falcones parece que ha cogido tarde el tren con La mano de Fátima. 'Si el año pasado, las librerías recibían diez ejemplares para un gran lanzamiento, ahora las editoriales les envían cinco. Y si eran dos, ahora sólo uno', ejemplifica Chevalier. La editora Blanca Rosa Roca señala, a su vez, que este año 'ha bajado la compra por impulso'.

Las ferias de libros, aunque este año han tenido datos extraordinarios la de Madrid, celebrada el pasado mes de junio, aumentó las ventas en un 10%, tampoco levantan las cifras. 'Es verdad que los números han sido muy buenos, pero no pensemos que una venta de 17 días puede reemplazar la facturación de un año. Posiblemente, el lector acudió por ese 10% de descuento que siempre se hace, pero la verdad es que esas ventas no hacen nada si se han tenido cuatro meses muy flojos, con bajadas de ventas de entre el 15 y el 20%', relata Chevalier.

En CEGAL tampoco olvidan el sistema de préstamos de los libros de texto, 'que nos ha hecho muchísimo daño', apostilla su presidenta. Este es un sistema de gratuidad universal de los libros que utilizan los alumnos de Primaria y Secundaria, y que hasta hace unos años era uno de los mayores canales de ingresos de las librerías. Mariano Esteban, de la Librería Universitaria de Barcelona, con más de 20 años en el oficio, da buena cuenta de este problema: 'Es un sistema que se ha cargado a muchas librerías, aunque lo peor es cómo están actuando muchas editoriales de libros de texto: como tienen miedo, están ajustando muchísimo la tirada'.

Crisis es una palabra que significa cambio. Algo se rompe y hay que analizarlo y reflexionar qué se puede hacer. En los datos que manejan los Editores con respecto al año pasado se señala que la edición en formato bolsillo aumentó un 3,4% en 2008 y ya se sitúa en 6.608 títulos. 'Es una de las medidas que se han tomado, porque está claro que los libros de más de 20 euros este año se venden peor', reconoce Blanca Rosa Roca. Sin embargo, hay un dato curioso: el número de ejemplares vendidos en este formato fue un 2,6% menos que en 2007. Es decir, ni lo barato triunfa.

Quizá es una cuestión de mentalidad. José Luis Colmeneiro, que regenta la librería Follas Novas, uno de los centros de referencia de Santiago de Compostela, estima que, aunque 'ahora hay muchísima más oferta en bolsillo, debería crecer todavía más para llegar a los niveles de Italia y Francia. Aquí parece que no acaba de gustar'. En la misma línea opina su colega Mariano Esteban de Barcelona.

A pesar de todo, esta caída del sector también tiene una lectura positiva. Según Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti de Madrid, 'esto puede llevar a un reajuste de las tiradas y los libros editados'. En este sentido, en 2008 ya ha habido un descenso en la tirada media de 5.070 a 5.035.

El librero José Luis Colmeneiro reclama 'una mayor coherencia y previsiones' a las editoriales. Y se pone como ejemplo: 'Nosotros tratamos de ajustar las novedades a la realidad. Es verdad que existe una presión por parte de los sellos, pero es que las devoluciones suponen un gasto enorme de tiempo y de trabajo'. Desde Barcelona, Mariano Esteban apunta a que hay que controlar el servicio de novedades 'y que no sea automático'.

Ahora sólo queda cruzar los dedos de cara a que la campaña de navidad vuelva a salvar a un sector que ya le ha visto las orejas al lobo.