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La crisis de los controladores acapara la conmemoración de la Constitución

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El caos aéreo provocado el fin de semana por el paro masivo de los controladores y, sobre todo, la decisión del Gobierno de decretar el estado de alarma, ha acaparado la celebración del Día de la Constitución en el Congreso, donde hasta su presidente, José Bono, se ha referido a la crisis en su discurso.

Aunque el Ejecutivo acababa de anunciar esta semana un paquete de medidas económicas, como la privatización de una parte de Aena y de las loterías o la supresión de la ayuda extraordinaria a los parados, lo ocurrido el fin de semana por la huelga de controladores ha sido el principal motivo de comentarios y declaraciones.

La asistencia a la conmemoración del XXXII aniversario de la Constitución del presidente del Gobierno, José Luis Zapatero, junto a buena parte de su Ejecutivo y las altas autoridades del Estado, así como líderes políticos como el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, ha permitido pulsar la repercusión política de la crisis.

Zapatero ha sido recibido con abucheos y pitidos a su llegada al Palacio de las Cortes por las personas que aguardaban frente al Congreso el goteo de invitados. El mismo trato han dado al ministro de Fomento, José Blanco.

El presidente de las Cortes, José Bono, ha dedicado la parte inicial de su discurso, pronunciado en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso, a hablar de los controladores.

"Un grupo de ciudadanos ha abandonado sus obligaciones y, echando un pulso al Estado, ha perjudicado gravemente a muchos españoles y a España misma", ha afirmado.

A continuación, ha remarcado el valor que la Carta Magna "para alertarnos a todos de que quienes recurren al chantaje para defender privilegios son los únicos culpables"; y ha subrayado: "ni han vencido en esta ocasión ni vencerá quien lo intente de nuevo".

El propio José Luis Rodríguez Zapatero ha defendido nada más llegar al acto su gestión de la crisis y no ha descartado pedir una prórroga del estado de alarma, que vence en quince días.

También ha considerado la Carta Magna como el mejor instrumento para la convivencia y ha destacado que ha permitido resolver la situación.

Después, nada más terminar el discurso institucional de Bono, se ha dirigido al líder del PP, Mariano Rajoy, para comentar los hechos del fin de semana, y, posteriormente, ha remarcado el "buen" tono con el que ha acogido sus aclaraciones sobre las decisiones adoptadas.

Ante los periodistas, en una comparecencia sin preguntas, Rajoy ha insistido en pedir explicaciones al Ejecutivo tras la "situación lamentable" vivida en los aeropuertos, y ha confirmado que su partido apoya el decreto de declaración del estado de alarma.

El único dirigente político que se ha mostrado en contra de la decisión ha sido el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, quien ha considerado que esa decisión constituye un "abuso constitucional", ha criticado la militarización del control del espacio aéreo y ha pedido al Gobierno que levante ya la medida.

Entre tanto, el ministro José Blanco ha apelado a la responsabilidad y profesionalidad de los controladores aéreos para poder pactar un convenio y ha reprobado la actitud de los dirigentes sindicales que según él han condicionado a los trabajadores.

La crisis aeroportuaria ha sido motivo de la mayor parte de conversaciones entre autoridades, políticos y periodistas durante los "corrillos" en el cóctel posterior a la recepción, en los que varios miembros del Gobierno han defendido su gestión de la crisis, sin querer aventurar si el Ejecutivo pedirá al Congreso una prórroga del estado de alarma.

Blanco y el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, han anunciado que la Fiscalía investigará "caso por caso" a unos 500 controladores -mientras AENA abre un número similar de expedientes- y han garantizado que "todo el peso de la ley" caerá sobre los responsables.