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La crisis deja sin paletilla a sus señorías

El presidente del Congreso elimina los obsequios por Navidad. Afecta a diputados, trabajadores de la cámara y periodistas

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La reducción de la partida del presupuesto destinado al funcionamiento de las Cortes en un 2,6% ha obligado al presidente del Congreso, José Bono, a ponerse manos a la obra para reducir gastos y ajustarlos a los 230 millones de euros que tendrá asignado para 2010.

La primera partida en la que ha metido la tijera ha sido en los varios miles de euros dedicados todos los años a obsequiar con una cesta de navidad. No se libra nadie: afecta por igual a sus señorías, trabajadores de la Cámara Baja y periodistas que realizan la información parlamentaria.

Según fuentes parlamentarias, el año pasado el Congreso destinó cerca de 200.000 euros en la adquisición de unas 1.800 cestas que incluían, como producto estrella, una paletilla de jabugo, además de un queso, embutidos, vino y algunos otros productos selectos de alimentación.

El año pasado se dedicaron 200.000 euros a la compra de 1.800 cestas

Era el cuarto año de un regalo que 'instauró' el también socialista Manuel Marín durante la pasada Legislatura.

Entonces, el antecesor de Bono encargó a dos integrantes de la Mesa del Congreso, la hoy ministra de Defensa Carme Chacón, y la que entonces era diputada de IU por Valencia, Isaura Navarro, que eligieran un regalo que con un objetivo claro: evitar las protestas de los trabajadores del Congreso, que el año anterior, con la conservadora Luis Fernanda Rudi como presidente, se habían negado en masa a recoger el marco de fotos que ésta había elegido como obsequio navideño y que no gustó a nadie.

Ambas diputadas optaron por la clásica cesta. Y, además, hicieron que fuera igual para todos, diputados y trabajadores, y que el gran centro comercial que se hizo con el concurso lo enviara al domicilio de cada uno. Así se ha mantenido hasta el año pasado.

Ya entonces se barajó la posibilidad de eliminar el regalo, según fuentes parlamentarias. Finalmente se decidió reducir el costo final eliminando el 'envío a domicilio'. Ahora, sin embargo, Bono no lo ha dudado. Obsequiar la Navidad queda para otro año. La crisis no perdona.