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La crisis de la deuda y la economía nacional centran el congreso tory

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La estrategia gubernamental para impulsar el crecimiento económico en el Reino Unido y la crisis de la deuda en la zona euro centran a partir de hoy en Manchester el congreso anual del Partido Conservador de David Cameron.

Tras 16 meses al frente de la coalición y con su popularidad casi intacta a juzgar por los últimos sondeos, el líder tory afronta su cita otoñal con la economía como asunto clave del programa.

Consciente de que la posición financiera británica es el tema que más inquieta, Cameron dio ejemplos de las medidas que adoptará su Ejecutivo para revitalizarla.

"Estamos calentando los motores de la economía británica", tranquilizó hoy el "premier" en declaraciones al canal BBC, al que aseguró que su Gobierno no se queda "de brazos cruzados" frente a los problemas.

Sobre la reactivación económica, donde se persigue reducir el déficit con un impopular paquete de medidas de austeridad que contemplan fuertes recortes en el gasto público, detalló dos de sus proyectos destinados a facilitar el acceso al mercado inmobiliario y a fomentar la construcción de viviendas y, de paso, generar empleo.

En una entrevista con el dominical "The Sunday Times", explicó su compromiso a dejar que empresas constructoras edifiquen viviendas en terrenos que son propiedad del Gobierno.

Se trata de una de las propuestas para impulsar la creación de trabajos y, por ende, revitalizar la economía.

El plan contempla la edificación de hasta 100.000 nuevos hogares en miles de hectáreas destinadas anteriormente a áreas industriales, mientras que se permitirá que los constructores no tengan que pagar nada por esas tierras hasta haber vendido las viviendas.

Otro de los proyectos pretende permitir que los inquilinos de casas de protección oficial puedan comprarlas si lo desean.

La idea es ampliar la iniciativa establecida en los 80 por la ex primera ministra Margaret Thatcher y parece contar con el respaldo de los liberaldemócrastas, aunque otro sector de la formación de Nick Clegg podría mostrar reticencias a ser asociado con una de las políticas más conocidas de la exlíder conservadora.

La responsable laborista de Comunidades y Gobierno local, Caroline Flint, opinó que "el mercado de la vivienda está estancado y la economía paralizada gracias al fracaso de los planes del Gobierno y a unos recortes que han ido demasiado lejos".

Flint acusó a los tories de desempolvar viejas recetas del partido "en un intento desesperado por salvar la cara en su congreso".

Con esos planes sobre la mesa, el Gobierno quiere dejar claro que tiene una estrategia de crecimiento "increíblemente activa" frente a críticas que han llegado, también, desde el propio partido, al tildar este fin de semana el veterano diputado tory Andrew Tyrie de incoherentes e inconsistentes los proyectos de Cameron.

Sobre el otro tema controvertido, Europa, el primer ministro dijo que la "prioridad urgente" de su Gobierno es resolver la crisis de la deuda y lograr que las economías europeas, como Francia y Alemania, "vuelvan a crecer".

La crisis de la zona euro "es una amenaza no solo para la UE, sino también para la economía británica y la economía mundial", dijo.

Apremió por ello a "adoptar medidas en las próximas semanas para reforzar los bancos europeos, construir las defensas que necesita la zona euro y afrontar el problema de la deuda de manera decisiva".

El interés nacional estriba, observó, en ser parte de la UE, algo "vital" para el futuro económico del país y por ello descartó la necesidad de celebrar un referéndum, como sugieren algunos diputados.

Por su parte, el titular británico de Exteriores, William Hague, coincidió en que una consulta de ese tipo no sería "una medida sensata" en el contexto actual y tan solo generaría "incertidumbre" para los negocios del país.

El jefe del Foreign Office negó que haya divisiones en su partido sobre este punto y se mostró a favor de una eventual repatriación de poderes de Bruselas al Reino Unido, un tema en el que se encuentran "constreñidos" ahora por su alianza en el poder con el grupo de Clegg.

Patricia Rodríguez