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"La crisis frena la invasión del modelo de gestión de EEUU"

Consejero delegado de DKV. Una visión de la crisis de los valores empresariales desde el sector de seguros de salud

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Josep Santacreu es médico de formación pero se ha dedicado siempre a la gestión. Ha sido gerente de grandes hospitales y ahora dirige DKV, una aseguradora de salud de matriz alemana, desde la que defiende fórmulas público-privadas de asistencia sanitaria. Santacreu está vinculado a campos tan alejados de la gestión empresarial como la poesía (fue amigo del poeta catalán Miquel Martí y Pol). el arte, el deporte (antiguo entrenador de baloncesto, impulsó el patrocinio del Joventut de Badalona) o la gastronomía (es íntimo del polémico cocinero Santi Santamaría).

El sector asegurador está más protegido frente a la crisis, porque se le considera anticíclico, ¿pero estamos ante un problema de ciclo económico? ¿O es algo más?

Ojalá sólo sea un problema de ciclo económico y que esta situación pase pronto. Pero si somos sinceros no lo sabemos. Ni cuánto va a durar la crisis ni qué intensidad tendrá. En este momento, como sector y como compañía lo que podemos decir es que la primera ola de la crisis no nos ha afectado significativamente. Pero no somos inmunes. Hemos notado un aumento de la cancelación de pólizas, lo cual quiere decir que hay ciudadanos y empresas que consideran que nuestros servicios son prescindibles. Ese es un dato que no podemos ignorar.

Y estructuralmente, ¿cómo puede afectar al sector?

La importancia de la crisis es tal que antiguos paradigmas intocables pueden ser revisados. Es el caso de la provisión de la asistencia sanitaria por parte de la Administraciones Públicas. Una cosa es que la asistencia sanitaria sea un bien público y otra distinta que su cobertura necesariamente tenga que ser prestada por los servicios públicos. Yo creo que hay espacios de colaboración público-privada que conviene explorar. Se trata de que las administraciones y las empresas hagan lo que mejor saben hacer, con el objetivo de que los ciudadanos paguen menos impuestos y tengan un mejor servicio sanitario. En cuanto recuperemos la normalidad se impondrán los modelos sanitarios que funcionan.

Pero esas propuestas van en la dirección contraria a lo que parece se deduce de la crisis, que es más Estado y menos empresa

Eso es cierto, pero yo creo que no hay que mezclar las cosas. La empresa privada ha podido fallar, pero lo que realmente ha fallado es la supervisión, por lo que es un error pensar que la conclusión de la crisis es que la gestión pública es mejor. Nosotros no defendemos una liberalización a ultranza de la asistencia sanitaria ni una ausencia de regulación. Por lo que apostamos es por un modelo que ya está funcionando en algunas partes de España, según el cual hay una supervisión fuerte, pero la gestión es privada.

Ha habido fallos en las empresas y en los reguladores, pero ¿no ha fallado también la ética de un modelo de hacer negocios?

Sí, por supuesto. En diferente escala, todos somos un poco culpables de lo que está pasando. Son los reguladores y los auditores lo que quizás tengan mayor responsabilidad, pero es verdad que hemos pasado una época en la que hemos elevado a los altares conceptos como la riqueza o la generación de beneficios, y simétricamente hemos olvidado los valores de fondo. Si los líderes empresariales hubieran estado comprometidos con principios como la responsabilidad social, muchas cosas no habrían pasado.

Uno de los asuntos más controvertidos es el de los sueldos. ¿DKV ha hecho algo o va a hacer algo en este sentido?

Nuestro compromiso es mantener un modelo de retribuciones prudente y equilibrado, de tal forma que la distancia entre lo que cobra el primer ejecutivo, en este caso yo, y los escalones salariales más bajos sea moderada. Esto yo creo que es la línea general del sistema de retribuciones en las empresas en Europa. Lo que ha pasado en Estados Unidos con los sueldos de los directivos, sus prebendas, sus incentivos y sus paracaídas es una barbaridad. Se ha llegado a unos extremos incomprensibles. En todo caso, la vinculación que yo veo entre la crisis y las retribuciones no es la de los sueldos, sino la de los incentivos perversos. La relación entre la retribución del primer ejecutivo y la cotización en bolsa del valor conduce a una dinámica de decisiones muy peligrosas. Además, en EEUU se produce una concentración de poder absoluto en la figura del consejero delegado, que por otra parte dura en el cargo, de media, sólo tres años, lo cual significa que su remuneración depende en gran medida de que haya buenos resultados en bolsa a corto plazo, y toma decisiones también en las que el largo plazo no es su prioridad.

Pero también hay excesos retributivos en Europa

Es otra escala, la situación es algo diferente. Lo que tiene de positivo la crisis es que se va a frenar la invasión del modelo americano de hacer negocios en Europa. Se va a repensar el papel de cada cual en la empresa y se va a valorar mejor cómo pagar e incentivar a los directivos. Primar sólo el corto plazo es pan para hoy y hambre para mañana, y ya estamos viendo que ahora tenemos una hambruna en todo el mundo por culpa de una locura acelerada que hemos vivido durante años.

¿La aparición de Obama puede ser un factor de regeneración?

Ojalá. Su energía en las elecciones primarias y su forma de presentar las ofertas políticas debería hacer reflexionar a los políticos españoles sobre la importancia de tener en cuenta a la sociedad de otra manera. Toda la campaña de Obama fue un ejemplo de participación, y creo que la sociedad española demanda un tipo de democracia más abierta. Por eso creo que la elección de Obama es un proyecto de esperanza, no sólo porque si le va bien a EEUU nos irá bien a todos sino por la posibilidad de que su modelo de hacer política se traslade a otros países.

Usted fue uno de los primeros altos ejecutivos españoles que se tomó un permiso de paternidad. ¿Ha servido para algo?

He tenido tres hijas, la última a finales del año pasado, y en los tres casos me he tomado un mes de permiso. Y he animado a todos mis empleados a hacerlo. Creo que es importante que cuando nace un hijo el marido esté al lado de la esposa dando apoyo físico y anímico. Si en un momento tan excepcional para la vida personal no somos capaces de dar a nuestra gente el derecho a disfrutarlo, es que hemos hecho algo mal.