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La crisis de liquidez frena la recuperación

El BCE rechaza las súplicas de la banca para que preste a más largo plazo. Cada vez hay menos crédito por la desconfianza

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Desconfianza. Es la palabra clave que amenaza con destruir cualquier intento de salida de la crisis económica en la que está inmersa la Unión Europea y, especialmente, España. Las entidades financieras tienen tantas dudas sobre lo que puede ocurrir con sus competidores, con la deuda pública y con la evolución de empresas y hogares que se niega a prestar el dinero que tienen en su poder. Como no lo suavice el Banco Central Europeo (BCE) insisten las entidades, ese cóctel va a acabar por devolver a las economías europeas a una nueva recesión. Si el crédito no fluye, la economía tampoco. Y no es sólo un problema de la banca española. Es compartido por las entidades europeas, alerta la patronal del sector, la AEB.

'La situación es crítica, como la que sucedió a la caída de Lehman o peor', asegura el representante de un banco español, que admite que se presta poco dinero y con condiciones más duras que hace unos meses porque las expectativas económicas son muy malas. 'Hace un año se pensaba que íbamos a salir de la crisis y ha habido un paso atrás, con lo que nadie presta', añade. Pero insiste en que no es tanto un problema de liquidez (que haberlo haylo), como de desconfianza. Prueba de esta situación es el Banco Santander. Su presidente, Emilio Botín, reconoció que el banco tiene nada menos que 13.000 millones depositados en el BCE. ¿Qué justifica que una entidad que está pagando un 4% por los depósitos de sus clientes o un 1% por el dinero del BCE, lo deposite luego al 0,25%? Sólo la desconfianza, la prudencia de no prestarlo a quien quizá no se lo devuelva a tiempo.

La banca tiene que devolver 225.000 millones al BCE en septiembre

Tras el vencimiento del crédito a un año de 442.000 millones del BCE el pasado jueves, la liquidez se ha quedado ajustada. No hay excesivo dinero de sobra y eso, en un momento en el que la única línea de financiación que fluye es la de BCE, supone un problema. Los expertos aseguran que el exceso de fondos se ha reducido a 130.000 millones. 'Esto puede obligar a los bancos a recurrir con mayor asiduidad al mercado interbancario y presionar al alza los precios [el euríbor]', advierte José Luis Martínez, estratega jefe de Citigroup.

'En realidad, el problema, más que de cantidad de dinero inyectada en el sistema es de circulación del mismo entre las entidades financieras', puntualiza Pablo García, jefe de renta variable de Oddo Securities. Para este experto, es normal que el BCE quiera drenar el exceso de liquidez que ha introducido durante el último año en el sistema. El problema es que todo ese dinero no está en el sistema, sino que sólo se mueve de la cuenta del banco a la del BCE y viceversa.

'Lo único que puede romper ese círculo es terminar con los mensajes derrotistas que cada día lanzan los políticos', asegura. Y sobre todo casi suplican en la banca, que el BCE implante de nuevo subastas a largo plazo. Es muy difícil prestar el dinero a 30 años con fondos que vencen en tres meses, dicen en la banca española. Las mismas fuentes creen que con créditos del BCE a un año aumentaría la confianza y el dinero volvería a fluir en el interbancario. Los ejecutivos están cada vez más enfadados con el BCE. No entienden que rechacen sus reclamaciones y recuerdan que en esta crisis ya ha errado, empezando por la sorprendente subida de tipos en julio de 2008.

A los bancos europeos les acecha otro problema: los vencimientos de subastas anteriores. A finales de septiembre, tendrán que reembolsar unos 225.000 millones, que corresponden al vencimiento del crédito a un año que se hizo en septiembre de 2009, al de seis meses de abril y al de tres meses del pasado miércoles. Esto, con la volatilidad y la incertidumbre que pesan sobre los mercados, hará que los bancos continúen con la táctica de guardar para cuando haga falta y eviten que el dinero fluya en el sistema. Con las últimas inyecciones apenas se ha relajado la tensión. El viernes había 212.629 millones depositados en el BCE (a principios de febrero había menos de 30.000 millones). Y aún quedan tres meses para los grandes vencimientos.

Martínez advierte: 'La economía no puede aguantar una tensión así. El BCE debería reconsiderar la situación y retomar la política de ampliar las emisiones cuanto antes'.