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La crisis marca las fiestas de los olvidados

El crecimiento de la pobreza se hace más perceptible en estas fechas entrañables. Las estadísticas buscan la solución a largo plazo; los afectados soportan como pueden el día a día

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No es que se haya acabado el marisco por Navidad. Es que se acabó hace ya años y muchas familias siguen sin plantearse siquiera un ágape de lujo al año. Menús caseros, estudiados y elaborados a partir de marcas blancas del supermercado más económico componen el plato de navidad de muchos españoles.

Los principales resultados de la última Encuesta de Condiciones de Vida, en 2008, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que el 19,6% de españoles se encuentran por debajo del umbral de la pobreza (baremo que se establece en base al 60% de la renta neta disponible). Traducido en sueldos, quiere decir que más de ocho millones de españoles sobreviven con menos de 500 euros al mes. Por otro lado, más de cuatro millones de personas están en paro actualmente y se espera que en 2010 haya cuatro millones y medio de desempleados.

A Miguel Ángel Esquinas, que lleva medio año esperando que un juicio le devuelva el puesto de trabajo que perdió este verano; a Carlos Bordomás, que tiene que cuidar de su hijo incapacitado con las ayudas que la administración ha tardado dos años en concederle; o a Janet Jiménez, que cobra por limpiar pisos la mitad de lo que cobraba antes de la manida crisis, estos indicativos no les dicen nada. 'Infojobs [portal de ofertas de empleo en Internet] es lo que me da esperanzas o me las quita: antes recibía muchas ofertas de lo mío, ahora las pocas que me llegan son de cualquier cosa', comenta Miki Esquinas.

Estos ciudadanos, sin comerlo ni beberlo, encajan en esas estadísticas. La citada encuesta arroja más datos desesperanzadores, como que en uno de cada tres hogares no pueden ir de vacaciones al menos una semana al año. O que en el 2% de los hogares no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado cada dos días. O que un 5,3% no puede invertir en mantener su vivienda a una temperatura adecuada. O que cuatro de cada diez no tiene la capacidad económica para hacer frente a gastos imprevistos.

Los ciudadanos que ponen cara a estas estadísticas pasan las fiestas en familia

Con semejante panorama, pocos parados se hacen esperanzas al escuchar las previsiones que ayer hicieron públicas Adecco y la escuela de negocios (IESE), en base a un estudio del mercado laboral en siete países europeos (Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España, Portugal y Polonia). Según las conclusiones del informe, la tasa de paro en nuestro país subirá menos que en los últimos dos años. Aún así, los cuatro millones y medio de desempleados que se esperan para marzo, constituirán un máximo histórico.

Por todo ello, la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, reconoció que los desempleados son 'la principal preocupación del Gobierno, que va a intentar encontrarles un trabajo'.

Los datos de Catalunya, la quinta comunidad autónoma en riesgo de pobreza según los datos del INE de 2008, que se conocieron ayer son igualmente preocupantes. Los indicadores del Consell de Treball Econòmic i Social apuntan que la pobreza irrumpe en muchos hogares catalanes. Cáritas ha atendido en este año a 50.000 personas en esa comunidad, un 84% más que hace dos años. Además, cuatro de cada 10 personas atendidas se habían visto obligadas a acudir por primera vez a estos servicios. Se trata de nuevos pobres, una categoría del escalafón social que comprende a personas jóvenes, con hijos pequeños que han quedado en paro y no pueden comprar alimentos ni pagar su vivienda.

Menús caseros
Aunque menos que otros años, en estos días se disparan los planes desorbitados para cenas y comidas festivas. Esta noche, en Barcelona, algún hotel ofrece una cena de vigilia por 700 euros. Con la décima parte de ese dinero, familias enteras comparten mantel, cava y villancicos.

Menos regalos
Los regalos y las comidas pasan a un segundo plano en las familias con pocos recursos: la calefacción, los alimentos básicos o los desplazamientos para ver a familiares son cuestiones mucho más urgentes.

El abrigo de las familias
Todos los ciudadanos entrevistados por este diario coinciden en destacar que lo importante de estas fechas es pasarlas en familia. “No tendremos jamón bueno ni marisco, pero nos tenemos unos a otros”, dice Miki Esquinas.