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La cruda realidad acaba con la rutina de Federer en Wimbledon

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Al igual que el resto del mundo deportivo, parece que incluso el propio Roger Federer no puede comprender que realmente fue eliminado de Wimbledon antes de la final.

Como ha hecho durante los últimos ocho años, el maestro suizo apareció por la entrada de los jugadores el segundo jueves del campeonato con su coche de cortesía. No obstante, esta vez no habrá una suave sesión de entrenamientos en la víspera de la semifinal masculina.

En lugar de eso, después de haber sido el único tenista entre los cuatro mejores del mundo en perderse las semifinales en Londres, Federer salió del coche vestido de manera informal con una camiseta y pantalones vaqueros, y rápidamente desapareció del edificio, tal vez para limpiar su armario cuatro días antes de lo que él hubiera querido o esperado.

Mientras que muchos expertos están dispuestos a escribir una necrológica del campeón de 16 torneos de grand slam, John McEnroe recordó a todos que el suizo tiene la misma sangre corriendo por sus venas como todos los demás.

"El chico es un ser humano", dijo el tricampeón de Wimbledon que ahora es comentarista del torneo.

"Va a tener que enfrentarse al hecho de que no va a ganar estas cosas, que podría no volver a ganar nunca uno. Así que todo el mundo está esperando, prediciendo cuándo va a suceder", añadió.

"No olvidemos que hace un par de años cuando perdió ante Nadal en la final, (la gente decía) 'Se ha terminado, está acabado", indicó.

"Entonces alcanzó el record de Pete Sampras, ganando Roland Garros en 2009, y entonces siguió arriba y ganó también en Australia en 2010 jugando un tenis increíble", puntualizó.

A los 28 años de edad, el seis veces campeón de Wimbledon aún tiene tiempo para ganar de nuevo el trofeo de oro más famoso en el tenis, sobre todo porque su cuerpo no ha sufrido ningún cambio en su estilo natural de juego.

La oportunidad de igualar y, finalmente, superar a Sampras, y William Renshaw, ambos con siete títulos en Wimbledon, le harán volver sin duda al All England Club en 2011, pero lo único que tendrá que aceptar es que probablemente nunca dominará el consagrado césped de nuevo.

En 2008 perdió ante Nadal en cinco sets, en un partido inolvidable considerado por la mayoría como el mejor de todos los tiempos,

En 2010, estuvo a tres puntos de perder ante un experto en tierra batida número 60 de la clasificación, cedió un set ante un rival situado en el puesto 152 y finalmente fue batido por la derecha del checo Tomas Berdych, duodécimo cabeza de serie.

El año que había comenzado tan prometedor para Federer en enero, cuando ganó el Abierto de Australia, ahora está comenzando a desmoronarse un ritmo alarmante.

Su increíble racha de 23 semifinales consecutivas en un Gran Slam se rompió el mes pasado cuando cayó en los cuartos de final ante el sueco Robin Soderling en Roland Garros. Aún así, tuvo el consuelo de que por lo menos se disputó en tierra batida, la superficie que menos le gusta.