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El crudo pasa por volatilidad en medio de tormenta financiera

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El precio del petróleo vivió una semana de extrema volatilidad, con subidas y bajadas superiores al 5 por ciento en jornadas individuales, en medio de la tormenta en los mercados financieros internacionales.

El crudo de referencia en Estados Unidos, el Petróleo Intermedio de Texas (WTI), subió ayer un 6,8 por ciento en el mercado de Nueva York, cerrando la semana en 104,55 dólares por barril, tras haber bajado sólo tres días antes hasta 91,15 dólares.

Por su parte, el barril de Brent, la marca referente de Europa, subió el viernes un 4,6 por ciento, hasta 99,61 dólares por barril, y el petróleo OPEP -calculado como promedio de 13 crudos- subió más de un 2 por ciento el jueves hasta 89,39 dólares por barril.

Estas subidas se produjeron mientras que se debilitó el dólar y los mercados financieros mostraron señales de recuperación tras el paquete de rescate presentado el viernes por la Casa Blanca para salvar el sistema financiero estadounidense.

Así las cosas, el barril de WTI cerró la semana por encima de la marca de los 100 dólares por primera vez desde el viernes pasado.

Al inicio de la semana el crudo había perdido un 10 por ciento de su valor en sólo dos jornadas, ante el temor a un colapso del sistema financiero en Estados Unidos.

Pero las iniciativas del Gobierno y de la Reserva Federal de EEUU, junto a otros bancos centrales, para dar mayor liquidez al sistema parecen haber restaurado algo de confianza inversora.

En un intento por frenar la especulación en el mercado de futuros, la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) prohibió por un período de 10 días las ventas al descubierto.

Esta ventas, llamadas en inglés "short selling", son un tipo de operación especulativa a corto plazo que consiste en apostar a que el precio de un valor bajará.

Así, los inversores venden un título que no poseen -a cambio de una comisión- para comprarlo posteriormente más barato y hacerse con la diferencia.

No obstante, esa medida inusual no pudo evitar que el dólar se depreciase frente al euro y otras divisas, lo que suele favorecer el alza en los precios del crudo y de los combustibles.

Además, los operadores del mercado siguen atentos a la situación de la industria petrolera en el Golfo de México y a la recuperación de la actividad en las refinerías tras las interrupciones causadas por los huracanes "Gustav" y "Ike".

Mientras tanto, sigue tensa la situación en torno a las instalaciones petrolíferas en Nigeria, un importante productor de crudo ligero en África.

En la noche del viernes al sábado un grupo rebelde en el Delta del Niger hizo estallar por los aires un oleoducto de la multinacional petrolera Shell.

Los rebeldes exigen una mayor participación ciudadana en los beneficios generados por la explotación petrolera en el país.

El Brent y el WTI marcaron en julio pasado un récord al superar los 147 dólares el barril, pero desde entonces registraron un notable bajón por la reducción de la demanda en varios países consumidores ante el elevado precio y la crisis crediticia.

Por eso, en su último informe mensual sobre el mercado del petróleo los analistas de la OPEP revisaron a la baja su pronóstico sobre el crecimiento de la demanda mundial de crudo en 2008.

Para el presente año, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) prevé que la demanda medie los 86,79 millones de barriles diarios, un 1 por ciento más que en 2007, aunque ese aumento es un 12 por ciento inferior de lo estimado hace un mes.