Publicado: 09.10.2014 18:28 |Actualizado: 09.10.2014 18:28

CSIF cree que se presionó a la auxiliar infectada para que confesara un presunto error con el guante

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Responsables de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) han denunciado hoy que la auxiliar de enfermería Teresa Romero, infectada por ébola, pudo ser presionada en la declaración sobre cómo se contagió y han puesto en duda que el médico que lo contó estuviera autorizado para ello.

En rueda de prensa, Manuel Torres y África Díaz, delegados del CSIF en el Hospital Carlos III, han dudado también que sea definitiva la causa del contagio y han criticado que fuera interrogada en su habitación, estando enferma.

Díaz ha comentado que, sin querer acusar a Germán Ramírez, el médico de Medicina Interna del hospital La Paz que ayer transmitió a la prensa que la enferma le había dicho que pudo contagiarse al tocarse la cara con unos guantes, mandos médicos del Hospital de La Paz han transmitido a CSIF que no estaba autorizado "realmente" a hacerlo.

Se va a investigar el hecho a través de la Comisión de Alerta que se ha creado en La Paz, ha comentado. "Las palabras fueron: pudiera ser que me tocara la cara", según África Díaz, que ha resaltado que si la paciente estaba con fiebre y sin estar bien no era "el momento mejor" para tomarle esa declaración.

"Si la paciente estaba con fiebre y sin estar bien no era el momento mejor para tomarle esa declaración",denuncia CSIFLa portavoz del CSIF, Elena Moral, ha afirmado que aunque son conscientes de que la Administración quiere saber dónde se ha cometido el fallo, "ningún profesional puede hablar en nombre del paciente sin su consentimiento" y menos "en las circunstancias" del estado de salud de la enferma.

"El momento es curar a Teresa, no buscar el porqué en esa habitación" y no transmitir una conversación que no estaba autorizado", según Moral, que ha añadido que la enferma en ningún momento dijo estar segura "al 100%" de ese error. "Teresa no estaba en condiciones de hacer ningún tipo de declaración", han recalcado.

De otro lado, Torres —que ha atendido a la enferma en el Carlos III— ha denunciado también que, ante el número de bajas de trabajadores que, por miedo al contagio, se han negado a formar parte del equipo, ahora ya sólo quedan siete sanitarios para siete aislados.

En una rueda de prensa convocada por el sindicato, Torres ha indicado que antes estaban "más reforzados por equipos de La Paz". "Cuando tratamos al primer paciente [el sacerdote Pajares] fue más o menos directo, fuimos todos los que trabajamos", ha explicado, incidiendo en que posteriormente se planteó que sólo atendieran estos posibles casos aquellos que se presentaran voluntarios, como ocurrió con el segundo paciente y en este tercer caso.

"Ya no somos tantos voluntarios. Entonces, se ha creado una bolsa. También ha disminuido la cantidad de personal que teníamos trabajando en el Carlos III, se desmanteló, y evidentemente cada vez tenemos menos gente para trabajar. Para el primer paciente nos ayudó los compañeros de la UVI de La Paz, en este caso los únicos que vienen son los médicos de intensivo, pero el personal de enfermería de La Paz, por ahora, no ha venido. Se ha tirado de la bolsa de enfermería para contratar para este periodo por la falta de personal", ha asegurado Torres.

"Ahora estamos tres enfermeros y cuatro auxiliares, cuando el primer día que se trabajó éramos seis enfermeros y seis auxiliares para un solo paciente. Ahora tenemos más pacientes y menos personal. Teníamos dos horas de descanso y en la actualidad tenemos cinco o diez minutos", ha explicado.

Así, Torres se ha preguntado por qué ha disminuido el número de sanitarios voluntarios para atender a los casos de ébola, inquiriendo si podría ser la consecuencia de no haber recibido "ningún curso ni nada de formación".

EPEl Hospital Carlos III de Madrid está desalojando la cuarta planta de pacientes ingresados para dejar más espacio a los profesionales sanitarios que están trabajando con los pacientes de ébola (tanto con la auxiliar de enfermería infectada, como con los casos en observación), según ha informado el centro.

Así, el centro ha explicado que está habilitando esta planta para la utilización por parte de profesionales sanitarios del equipo que atiene a los pacientes. Algunos de los ingresados, 18 en total, se van de alta domiciliaria mientras que otros serán trasladados a otros edificios del complejo: La Paz y Cantoblanco.

En la planta sexta, donde se encuentra ingresada la paciente contagiada y los dos casos de estudio, son unos diez profesionales por turno: tres de ellos son médicos, uno de Intensivos y dos de Medicina Interna de la Unidad de Enfermedades tropicales.

Ayer ya evacuó la quinta planta, donde se encuentran ahora los contactos de riesgo: el marido de la auxiliar contagiada, la médico de Atención Primaria que le atendió, un médico del Hospital de Alcorcón y un facultativo del mismo centro. Están todos en observación pero asintomáticos.

Desde el centro aseguran que "pueden trabajar" pero que han tomado esta decisión para que lo hagan de forma "más cómoda" y puedan descansar porque hay "mucha tensión" acumulada por la propia atención a los pacientes como por la presión que están ejerciendo los medios sobre ellos.Desde las 16 horas están saliendo ambulancias para trasladar a los pacientes.


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