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Un cuarto de siglo de protestas ciudadanas

Las negociaciones político-eclesiásticas se remontan a 1985

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Veinticuatro años, cinco alcaldes, dos cardenales, miles de vecinos... La Cornisa del Manzanares, adjudicada por el Ayuntamiento de Madrid al Arzobispado de la capital para construir un minivaticano, ha sido objeto de polémica desde 1985 con Enrique Tierno Galván de alcalde y Ángel Suquía de arzobispo. Ayuntamiento y Diócesis acordaron entonces la construcción de una Biblioteca Conciliar de 13.000 metros cuadrados y 127 viviendas para la Iglesia en la Cuesta de las Descalzas.

Entonces, como ahora, el viejo profesor se encontró con la protesta frontal de los vecinos. Su sucesor, Juan Barranco, se vio obligado a recortar el espacio cedido hasta los 6.000 m2. Un terreno que, 24 años después, se ha vuelto a multiplicar por cuatro. En todo este tiempo, la actitud de los vecinos ha sido la misma: oposición frontal a un proyecto que amenaza con destruir uno de los principales parques arbolados de Madrid, su panorámica más histórica.

La estrategia político-eclesiástica tampoco ha cambiado. Todas las modificaciones al proyecto original logradas en su momento por los ciudadanos volvieron a plantearse años después. Así sucedió en 1985 y en 1997, ya con José María Álvarez del Manzano y Antonio María Rouco Varela.

El convenio cristalizó en 1999, sin tener en cuenta las reivindicaciones vecinales: se calificó una zona verde de 13.878 m2, un suelo deportivo público de 2.904 m2 y un suelo dotacional cedido de forma gratuita al Arzobispado de 1.150 m2.

Nuevas protestas paralizaron el proyecto, que se retomó en 2003, con un dibujo casi idéntico al actual: un total de 20.000 m2, un aparcamiento subterráneo privado... Las elecciones municipales lo pararon de nuevo.

En 2005, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón pactó con Rouco una modificación del Plan General de Urbanismo en la Cornisa del Río Manzanares con los mismos mimbres establecidos en 2003. Ahora, el acuerdo era una 'permuta de terrenos'.

La aprobación definitiva del proyecto llegó el viernes, sin apoyos en la oposición y, como siempre, con la negativa frontal de los vecinos. Veinticuatro años, cinco alcaldes y dos cardenales después, la emblemática Cornisa del Manzanares vuelve a estar amenazada.

Tras la polémica cesión de suelos al Arzobispado de Madrid se esconden “los privilegios ‘que claman al cielo’ a favor de la Iglesia por parte de las Administraciones públicas”, denuncia Fernando Delgado, presidente de Europa Laica.

Esta plataforma entregó ayer en el Congreso 25.000 firmas para acabar con “la capitalización de la vida pública por parte de la Iglesia” y está asesorando a los vecinos de la capital en sus reivindicaciones. Para Delgado, “se dan cesiones públicas a mansalva”.

“El caso de Madrid es sangrante, pero no es el único. Hay más casos en toda España”, denunció.