Publicado: 10.12.2013 11:49 |Actualizado: 10.12.2013 11:49

Cuatro años de cárcel para el creador de las prótesis mamarias defectuosas

Jean-Claude Mas, fundador de PIP, ha sido declarado culpable de engañar a las autoridades sanitarias francesas con su producto no homologado. El fraude ha afectado a 80.000 pacientes en todo el mundo

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El Tribunal Correccional de Marsella, en el sureste de Francia, condenó hoy a cuatro años de cárcel a Jean-Claude Mas, fundador de la empresa PIP que inventó y fabricó unos implantes mamarios fraudulentos que afectaron a más de 5.000 pacientes en Francia y 80.000 en el mundo.

Mas, de 74 años, fundó en 1991 la empresa Poly Implant Prothèse (PIP), convertido en el cuarto fabricante mundial de prótesis mamarias gracias a sus implantes de bajo coste fabricados con un gel no homologado por las autoridades.

El acusado fue condenado, además, a una multa de 75.000 euros, frente a los 100.000 reclamados por la acusación, y a la prohibición de ejercer una profesión en el terreno sanitario o médico.

Además del creador de las prótesis PIP, el Tribunal condenó a otros cuatro trabajadores de la empresa a penas de entre tres años de cárcel, con dos exentos de cumplimiento, y año y medio de prisión sin cumplimiento.

Todos ellos han sido considerados culpables de haber puesto en marcha un proceso para engañar a las autoridades sanitarias francesas y poder fabricar en su planta del sureste francés prótesis con un gel no homologado, derivado de una silicona industrial diez veces más barata que la de sus competidores, lo que les convertía en las más competitivas del mercado.

La empresa se ahorró un millón de euros anuales en gastos de fabricación

Hasta su prohibición en 2010, poco después de que se multiplicaran los incidentes con las prótesis mamarias PIP, la acusación estimó que la empresa se ahorró un millón de euros anuales en gastos de fabricación.

PIP llegó a obtener el 84 % de su facturación fuera de Francia, esencialmente en América Latina, donde en países como Venezuela se estima que 33.000 mujeres fueron operadas para implantarles esas prótesis.

Pese a las acusaciones de fraude, durante el juicio Mas confesó utilizar una silicona industrial, pero afirmó que sus prótesis no tenían ningún riesgo sanitario y acusó a las mujeres que lo llevaron ante los tribunales de ser "frágiles" y de pretender "sacarle el dinero". Un dinero que asegura que no tiene, porque, según explicó en la audiencia, el cierre de su empresa le dejó en la ruina, algo que los abogados de las denunciantes consideran falso, por lo que han pedido que se investigue la posibilidad de que tenga fondos ocultos en paraísos fiscales.

En el ojo del huracán también está ahora la empresa alemana Tüv, que durante años certificó las prótesis de PIP pasando por alto que estaban fabricadas con un gel no homologado.


Jean-Claude Mas, el fundador de la compañía francesa Poly Implant Protheses (PIP), la fabricante de las prótesis mamarias cuyo gel ha resultado ser peligroso para la salud, ha pedido disculpas a las clientes de su producto por los problemas que hayan podido sufrir.

El escándalo de los implantes mamarios PIP ha provocado miles de denuncias después de que varios inspectores descubrieran en 2010 en el exterior de la fábrica de PIP cubos enteros llenos de prótesis desechadas.

"Me disculpo con las clientes por el gel utilizado en PIP desde 1992", ha afirmado Mas"Me disculpo con las clientes por el gel utilizado en PIP desde 1992", ha afirmado Mas, fundador y consejero delegado de la compañía gala, en declaraciones a la prensa durante la sexta jornada del juicio por el escándalo internacional de los implantes PIP. "El síndrome de ansiedad descrito es real. Entiendo que están sufriendo y que están preocupadas", ha asegurado Mas, en referencia a las mujeres que han comprado en países de todo el mundo sus prótesis mamarias.

La compañía PIP vendió unas 300.000 prótesis mamarias en Francia y a nivel internacional a lo largo de una década, hasta que las autoridades decidieron retirarlas del mercado en marzo de 2010. Mas y cuatro altos cargos de PIP —que llegó a ser la tercera mayor fabricante de prótesis mamarias del mundo— han sido imputados por fraude agravado y podrían ser condenados cada uno de ellos a cinco años de prisión y al pago de una multa económica. Está previsto que su juicio se prolongue hasta mediados de marzo.

La compañía ha recibido más de 5.000 demandas civiles de clientes, incluidas 220 de ciudadanos de otros países. Aunque el Gobierno francés ha recomendado que las mujeres que tengan implantes PIP se los retiren por el riesgo de rotura, los expertos sanitarios mantienen que no hay un vínculo entre estas prótesis y el cáncer de mama.