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Cuba ve "inaceptable" el uso de alimentos como instrumento de presión

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El ministro de Agricultura de Cuba, Ulises Rosales del Toro, calificó hoy de "política y éticamente inaceptable" el uso de los alimentos como instrumento de presión, como el que ejerce, según él, el embargo comercial de Estados Unidos a su país.

En un discurso pronunciado en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebra en Roma, Rosales del Toro, que también es vicepresidente cubano, abordó el embargo estadounidense a Cuba que, según él, supone un factor más a añadir a los que afectan negativamente a la situación de la alimentación en su país.

En el caso de Cuba, "se suman los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero que durante casi cincuenta años ha impuesto el Gobierno de los Estados Unidos, que constituye un obstáculo fundamental para el pleno disfrute del derecho de los cubanos a la alimentación y el desarrollo", dijo Rosales.

"El bloqueo, tal y como ha reclamado consistentemente la comunidad internacional en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, debe cesar. El uso de alimentos como instrumento de presión es política y éticamente inaceptable", añadió.

Rosales del Toro expuso la postura de Cuba ante el drama del hambre en el mundo, que afecta a más de mil millones de personas, durante el segundo día de la cumbre, que se celebra hasta mañana en la sede de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en la capital italiana.

"Todos los hombres y mujeres tienen derecho a acceder a alimentos suficientes y nutritivos y a no padecer hambre para poder mantener y desarrollar plenamente sus capacidades. Es una ambición alcanzable; es una necesidad impostergable, tenemos medios para hacer del mundo un lugar sin hambre", comentó.

El ministro cubano apostó por reconstruir y desarrollar "con urgencia" la producción agrícola de los países del sur para frenar el problema del hambre en el mundo, algo para lo que, según él, los países desarrollados cuentan "sobradamente" con recursos.

"La incapacidad de resolver este problema no tiene justificación, más allá de la reiterada falta de voluntad política de los representantes de las sociedades desarrolladas para construir un orden internacional más justo, equitativo e inclusivo", incidió Rosales del Toro.

"Los países desarrollados tienen una indiscutible responsabilidad con el hambre y la desnutrición de tantos millones de personas. Ellos impusieron la liberalización comercial entre actores claramente desiguales y las recetas de ajuste estructural", agregó.

Y es que, según el ministro cubano, la esencia de la crisis alimentaria mundial radica en la "desigual e injusta" distribución de la riqueza a nivel global y en la creciente tendencia a la concentración y la monopolización y la distribución de los alimentos y los productos agrícolas en las grandes empresas trasnacionales.

"Esta crisis se ha agravado por los altos precios del petróleo, el efecto de estos precios en la producción y el transporte de los alimentos; por el cambio climático, y por el creciente destino de importantes cantidades de granos y cereales para la producción de biocombustibles", afirmó el vicepresidente cubano.

"El hambre y la desnutrición -añadió- no pueden ser erradicados con la adopción de medidas paliativas. Tampoco con donativos simbólicos que no cubrirán las necesidades ni serán sostenibles".