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La cumbre de la UE exigirá crear planes de empleo que serán supervisados

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La cumbre de la UE de hoy aprobará la creación de "planes nacionales de empleo" en los Veintisiete, cuya ejecución será supervisada desde Bruselas, según el borrador de declaración de la reunión.

El documento, centrado en propuestas para relanzar la economía y crear empleo, insiste además en la necesidad de reformar los mercados laborales y tener en cuenta el coste del trabajo respecto a la productividad para luchar contra el paro.

La UE aumentará la cooperación con los países miembros con mayor desempleo juvenil para "reprogramar los fondos comunitarios disponibles a fin de crear mecanismos de apoyo a gran escala para que los jóvenes puedan trabajar o acceder a formación".

También se propone "explorar todas las vías posibles" para reducir la fiscalidad del trabajo, si bien no especifica cómo se compensaría esa reducción.

Esta mención retoma parcialmente la idea expresada recientemente por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para lanzar un "IVA social", que compensaría un descenso de las cotizaciones sociales con una subida del Impuesto sobre el Valor Añadido que se aplicaría a productos importados de países con mano de obra barata.

La iniciativa de los planes nacionales de empleo ya fue avanzada la semana pasada en Madrid por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, tras su reunión con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

El borrador de la declaración de la cumbre recuerda que hay más de 23 millones de ciudadanos en paro en la UE y para reducir esta cifra hace falta mejorar el crecimiento económico y desarrollar plenamente el potencial que ofrecen nuevos sectores como "la economía verde".

También se insiste en la necesidad de reformar los mercados laborales y tener en cuenta la relación entre la productividad y el coste de trabajo.

El documento reconoce que estos dos puntos son competencia de los Estados y por eso se pide que establezcan medidas concretas a favor del empleo y la formación, que tendrán que detallar en los planes nacionales de empleo.

El borrador se apoya en gran parte en la propuesta franco-alemana presentada por Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado jueves en Berlín.

En el texto se afirma que hace falta inmediatamente un esfuerzo particular para estimular el empleo de la población activa y reducir la tasa de desempleo juvenil.

En concreto, los líderes proponen aumentar los esfuerzos para promover la primera experiencia laboral de los jóvenes y su participación en el mercado laboral, de manera que todos los jóvenes reciban, cuatro meses después de haberse graduado o licenciado, una oferta laboral de "calidad", formación, aprendizaje o una beca.

Los aprendizajes y las becas deben aumentar sustancialmente para ofrecer oportunidades reales a los jóvenes, y se debe renovar el esfuerzo para facilitar la formación a aquellos que han terminado o abandonado los estudios.

Los países deberían además usar más el portal de movilidad laboral EURES para facilitar puestos más allá de sus fronteras.

El programa europeo de becas Leonardo da Vinci puede servir para promover la movilidad de los estudiantes con un aumento de las plazas en empresas, y el dinero procedente del Fondo Social Europeo también puede apoyar a jóvenes emprendedores.

La UE también cree que mejorar la movilidad laboral transfronteriza debe mejorarse a través de una revisión de las normas comunitarias y el reconocimiento mutuo de las cualificaciones profesionales, incluso mediante una tarjeta europea, el desarrollo de un "pasaporte de cualificaciones profesionales" y avances en la movilidad de los derechos de pensiones.

El proyecto de declaración dedica también un apartado al Mercado Único como impulsor clave del crecimiento económico en Europa, al afirmar que la reducción de cargas reguladoras para las pymes y las microempresas son una prioridad.

Un punto que podría suscitar algo de diferencias entre los países miembros es la mención a un "mayor avance hacia una mayor coordinación de impuestos".

El borrador no menciona cuáles, pero Francia y Alemania han propuesto un impuesto común de sociedades, algo que podría toparse con la resistencia de Irlanda, que aplica una tasa inferior a las empresas.

También insiste en finalizar el acuerdo sobre la patente única y dedica otro apartado a apoyar mejor a las 23 millones de pymes europeas para que creen empleos.