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Se cumplen nueve años sin María Teresa, la joven desaparecida en Motril

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A pocos días de que se cumpla el noveno aniversario de la desaparición de María Teresa Fernández, la joven motrileña de la que nada se sabe desde el verano de 2000, sus padres, Antonio y Teresa, continúan viviendo una tragedia incrementada por la incertidumbre de no saber qué pasó.

Pese a los esfuerzos de la investigación policial, en la actualidad se sabe prácticamente lo mismo que el día de la desaparición, lo que hace más difícil el día a día de sus familiares.

Las distintas líneas de investigación iniciadas no sólo no han permitido aclarar el paradero de la joven, que entonces tenía 18 años, sino que ni siquiera han podido arrojar luz más allá de lo que se sabía en un primer momento.

María Teresa desapareció el 18 de agosto de 2000 en plena celebración de la feria de Motril y lo último que se sabe de ella fue un mensaje registrado en el teléfono móvil del que era su novio en el que decía que iba a llegar tarde a una cita con él, instantes antes de que su padre la llevara en coche hasta una céntrica parada de autobús.

La ilusión de sus progenitores está ahora centrada en la localización que intenta hacer la Policía de una persona que, de forma anónima y desde Motril, les envió una carta en la que se facilitaba algunos datos sobre cómo pudo ocurrir todo.

Pese a los llamamientos de auxilio y ayuda que se han hecho por parte de Teresa y Antonio, hasta el momento esa persona no ha dado señales de vida y parece "como si se la hubiese tragado la tierra", apunta el padre de María Teresa.

Desde que desapareció la joven, sus familiares, amigos y las fuerzas de seguridad la han buscado por distintos puntos de España y de Europa y se han distribuido fotografías suyas por internet, sin que se hayan obtenido pistas fiables sobre su paradero.

Pese al paso del tiempo, muchas de las fotografías de la joven aún se mantienen en muchos establecimientos de la comarca, que se solidarizó de lleno con la familia.

En estos nueve años, los pescadores de Motril han llegado a buscarla por las calas del municipio, se han rastreado los barrancos de la comarca, se han seguido supuestas pistas aportadas por vecinos y los camioneros han distribuido su fotografía por todas las ciudades españolas incluidas en sus rutas.

La familia llegó a ofrecer una recompensa para las personas que pudieran aportar datos que permitieran la localización de la muchacha, pero finalmente se retiró esta propuesta "por los desaprensivos", aunque el padre ha asegurado a Efe que "gustosamente" la pagaría si alguien le dijera dónde está su hija.

Desde un primer momento, los padres de María Teresa descartaron la posibilidad de que se escapara, al no encontrar razones para ello, y su intención principal es que esta causa "no caiga en el olvido".

Se llegó a sospechar de la implicación de Tony Alexander King, condenado por las muertes de las jóvenes malagueñas Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, ocurridas en 1999 y 2003, respectivamente, y de su amigo Robert Graham, lo que llevó a reabrir por tercera vez el caso.

King llegó a afirmar ante el juez que María Teresa había sido asesinada y que tenía el convencimiento de que había sido su amigo Graham, por lo que se reclamó a la Interpol la búsqueda de este último para que prestara declaración, algo que no se ha podido llevar a efecto hasta el momento.

Pese a todo, tanto Antonio como Teresa tienen vivo el recuerdo de su hija y la esperanza de encontrar algo que aclare su paradero, aunque reconocen que cada vez "es más complicado y difícil poder hacerlo".