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"Cyrano de Bergerac" revive en la voz de Roberto Alagna

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El tenor francés Roberto Alagna protagonizó con éxito anoche en el Teatro Maestranza de Sevilla la ópera "Cyrano de Bergerac", de Franco Alfano, que contó además con la dirección escénica de su hermano, David Alagna, y con la soprano Nathalie Manfrino en el papel de Roxane.

Aunque el compositor Franco Alfano ha pasado a la posteridad por ser el autor del final de "Turandot", que Puccini dejó inconcluso, tiene en su haber notables óperas que han caído en el olvido, como "Cyrano de Bergerac", "Sakùntala" o "Risurrezione".

Sin embargo, en los últimos años, la versión operística del célebre personaje acomplejado por su grotesca nariz, creado por el escritor Edmon Rostand, ha sido recuperada por los tenores Plácido Domingo y Roberto Alagna; ambos han ofrecido su personal visión del carismático héroe-poeta en diferentes teatros y además han grabado la obra en DVD.

En esta ocasión, Roberto Alagna interpreta en el Maestranza el que él mismo considera "el papel de su vida", en plena madurez vocal e interpretativa.

El público percibió en cada gesto y en cada frase de Alagna los sentimientos del incomprendido Cyrano, y disfrutó escuchando la potente y bien administrada voz de quien es hoy uno de los tenores más famosos -y a la vez polémicos- del panorama lírico.

El hermoso timbre vocal y la depurada línea de canto de la soprano Nathalie Manfrino le permitieron delinear una Roxane romántica y a la altura de las exigencias vocales del rol.

Estuvo muy convincente como actriz y, al igual que Alagna, cosechó también una gran ovación al final de la representación.

Completando el triángulo amoroso de este "Cyrano de Bergerac" actuó el tenor canario Jorge de León (Christian de Neuvillette), voz en alza y con sólida técnica, que apunta a roles de mayor envergadura.

El director de escena y escenógrafo, David Alagna, optó por un concepto teatral tradicional y fiel al libreto y a la novela de Rostand, sin ambiciones.

La escenografía es clásica, con decorados convencionales, sin recargamientos, que dejan espacio suficiente para un cómodo movimiento en escena sin más pretensiones.

El espectáculo funciona y visualmente es bonito y agradable.

Al frente del Coro del Maestranza y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla actuó el maestro Marco Guidarini, quien dirigió con solvencia a la formación, siempre pendiente de los cantantes, y resaltó el colorido armónico de los pentagramas de Alfano.

La obra se repite los días 12, 15 y 18 de noviembre.

Por David Cuesta