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Damasceno ocupa con sus coordenadas flotantes el espacio público del Reina Sofía

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El brasileño José Damasceno ha logrado con sus "coordenadas flotantes y de incertidumbre" dos hitos a la vez: que el Reina Sofía permita por primera vez la ocupación de sus espacios públicos y de tránsito con la obra de un artista y que un museo español exponga su trabajo individualmente.

El artista, nacido en Río de Janeiro en 1968, ha expresado hoy en la rueda de prensa de presentación de la muestra su "más absoluto agradecimiento" por la posibilidad que le ha dado un museo como el Reina Sofía, "donde se reúne tanta gente", de interactuar con los visitantes.

El Reina Sofía, que acaba de inaugurar la mayor exposición sobre Picasso que se ha hecho nunca en España, terminó "anoche mismo" de instalar las nueve "intervenciones" que ha realizado Damasceno para los pasillos, escaleras, jardín, patio, fachada, tienda y biblioteca de la pinacoteca.

De esa forma el público se va topando con las obras de Damasceno mientras cruza las salas y pasillos en los que se exponen las 400 obras de Picasso que han llegado del Museo de París.

Algunas de las de Damasceno son más "fáciles" de ver que otras ya que, por ejemplo, el expositor con postales que se ha ubicado en la tienda del museo pasa prácticamente desapercibido, a pesar de que tiene siete metros de altura.

Las montañas de plastilina de colores con forma de bloques en uno de los pasillos tampoco atraen mucha atención a su alrededor, al revés que la taza de café colocada en el patio sobre la que se descuelgan grandes grageas blancas.

Las repeticiones, las adiciones, el desdoblamiento de lo material, son ideas familiares en la obra de Damasceno, que quiere activar con sus "cosas", "coordenadas productoras de espacios, flotantes y llenas de incertidumbre", y sugerir escenarios imaginarios en el que surgen las "apariciones".

"Es muy importante pensar qué nos hace falta, qué necesitamos. Estamos bajo el vértigo de las demandas y nos hace falta espacio donde podamos trabajar y vivir. Debemos reflexionar sobre lo que pasa, crear un espacio de tránsito entre nosotros", ha detallado el artista.

Damasceno no sabe ni pretende saber qué puede surgir de la observación individual de su trabajo: "no me interesa cumplir con las expectativas sino ir más allá. Ahí es donde surge el arte que me interesa", ha subrayado.

El artista, según ha indicado el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, se ha embarcado con "Coordenadas y Apariciones" en uno de sus proyectos más ambiciosos y lo ha hecho en coincidencia con Arco 2008, que tiene como país invitado a Brasil, "un lugar central por el número de artistas y por repensar la modernidad".

En su opinión, Damasceno está inscrito en la tendencia de entender "la vida social de las cosas", en el proceso de las "disrupciones cronológicas y geográficas".

Damasceno, que ha representado a Brasil en la última bienal de Venecia, "habla con lo cotidiano pero también es capaz de recoger elementos de la modernidad, del sistema que les da la vuelta", según Borja-Villel.

Una de las comisarias de la muestra, Soledad Liaño, ha revelado que la exposición se empezó a preparar hace un año y medio pero que Damasceno, "en su humildad", no fue consciente de la magnitud del proyecto que le proponían hasta el pasado verano, "cuando se presentó con una pequeña maqueta porque no pensaba que iba a ocupar el espacio que se le ha dado".

Liaño ha explicado que el artista pertenece a la oleada de creadores "muy destacados" que han sabido asumir el legado de otros anteriores, como Lygia Clark, "de forma muy personal y crear una nueva realidad".