Publicado: 22.01.2014 20:44 |Actualizado: 22.01.2014 20:44

Damasco y la oposición reconocida por Occidente se comprometen a iniciar conversaciones directas

Ambas delegaciones acuerdan en la cumbre de Ginebra II comenzar a negociar sobre un alto el fuego en Alepo y un intercambio de prisioneros

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Tal y como estaba previsto en la agenda de Ginebra II, el régimen de Siria y la oposición presente en la conferencia de paz en la ciudad suiza de Montreux han aceptado iniciar conversaciones directas. Ha sido el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, quien ha anunciado el compromiso al término de la cumbre. Las negociaciones comenzarán el viernes en Ginebra, durarán una semana y tras una pausa les seguirá una segunda ronda. Sobre la mesa se discutirá un posible alto el fuego localizado y un intercambio de prisioneros.

Lavrov ha confirmado además que las dos delegaciones ya han avanzado sobre una posible tregua en la ciudad de Alepo, en el norte del país, después de una propuesta del régimen de Bachar al Asad en Moscú, y se han iniciado discusiones similares sobre la ciudad de Homs, en el centro, pero no dio más detalles. "Las cuestiones relativamente menos difíciles son las medidas para restaurar la confianza, la ayuda humanitaria, los intercambios de prisioneros, y a través de esto, debería establecerse algún tipo de relación entre las dos delegaciones", ha opinado Lavrov.

Damasco asegura que encara las negociaciones con el compromiso de implementar los puntos de Ginebra I

El jefe de la diplomacia rusa ha defendido que, ante las perspectivas de un fracaso de las negociaciones, "lo principal es iniciar el proceso". Lavrov ha instado además a los representantes opositores de la Coalición Nacional Siria (CNFROS) y a sus apoyos en el exterior a no centrarse exclusivamente en el cambio de dirigente en Damasco.

Ahmed Jarba, el presidente de la coalición, que cuenta con el reconocimiento de EEUU y el resto de Occidente, ha reclamado a la delegación de Damasco que firme la declaración acordada en Ginebra I, que contempla la creación de un Gobierno de transición. La CNFROS ha llegado a Montreux resquebrajada después de que uno de sus principales grupos se escindiera por su disconformidad por participar en la conferencia y no cuenta con jurisdicción sobre la mayoría de milicias que operan en Siria, por lo que cualquier posible acuerdo con Damasco sería muy difícil, por no decir casi imposible, de trasladarlo sobre el terreno.

Como respuesta, el embajador de Siria ante la ONU, Bashar Yafari, aseguró que el régimen encara las negociaciones en Ginebra con el "compromiso de implementar todos los puntos" del llamado "Comunicado de Ginebra 1", pero avisó de que dicho documento "no puede ser objeto de selección, es un paquete completo, no se puede elegir". Asimismo, insistió en que las conversaciones sobre una transición política son un "proceso sirio que implica únicamente a los propios sirios", rechazando cualquier injerencia internacional para determinar el futuro del país. En este sentido, el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mouallem, defendió que en Al Asad no se plegará a las peticiones para que deje el poder.  

Ban Ki-moon: "Se debe permitir la entrada de alimentos y medicinas"

Para Yafari, el alto el fuego en Alepo depende de los grupos armados de la oposición que operan en la zona de los que todavía espera una respuesta positiva a través de Washington. El representante sirio incidió en que su delegación está "algo decepcionada", ya que apreció en los discursos de los países que participaron en la cumbre una "retórica común antisiria".

"La mayoría de los discursos no se comprometieron con el diálogo nacional. Fueron discursos repetitivos, provocadores, contraproducentes, poco fructíferos y nada positivos", sentenció. El embajador precisó que el objetivo con el que su país acude a este foro es "poner fin a la violencia y al terrorismo", un compromiso en el que juzgó que "debe comprometerse todo el mundo". Según dijo, el terrorismo es el principal problema que afronta su país y el promotor "del 99% de la violencia".

En su rueda de prensa al término de la conferencia, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, advirtió de que no se debe esperar un avance instantáneo en las negociaciones de paz. Ban sostuvo que nadie debe subestimar las dificultades que habrá, pero enseguida recordó que es el deber de las partes que ahora se enfrentan con las armas "encontrar el camino a la paz".

"No es demasiado tarde para hallar la paz y un futuro democrático en una Siria unida", declaró. Ban hizo un llamamiento para que se facilite la ayuda humanitaria, especialmente a las áreas pobladas que están asediadas y a las que la ayuda no entra desde hace meses. "Se debe permitir la entrada de alimentos y medicinas, y dejar salir a los heridos", señaló.

Kerry: "Siria no estará a salvo de la desintegración mientras Al Asad permanezca en el poder"

Del mismo modo se expresó el jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry, que afirmó que la paz "no llegará de un día para otro" a Siria y que no se esperan "avances repentinos" en las negociaciones, "pero lo importante es que el proceso ha empezado".

El secretario de Estado de EEUU volvió a excluir, como ya hiciera por la mañana, a Al Asad del proceso de transición. "Siria no estará a salvo de la desintegración mientras Al Asad permanezca en el poder", sostuvo, antes de añadir que "nadie puede pensar que Siria puede ser un lugar para un hombre que se volvió contra su propio pueblo" y que ha optado por dejar sin comida a su población en zonas bajo asedio.

Ante las acusaciones de Damasco sobre que los países occidentales que han apoyado a la oposición son los responsables de la aparición de grupos terroristas en el país., Kerry respondió que en Siria "no había terrorismo al inicio de la revolución, pero los ciudadanos encontraron balas, violencia y muerte". "Nadie ha hecho más para convertir Siria en un imán para el terrorismo como Bachar al Asad", concluyó.