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Dani vuelve a la onda

Pedrosa vence en Laguna Seca después de liderar la carrera desde el semáforo verde. Rossi quiso quebrantar su monólogo, a falta de dos curvas, con un interior

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La misma moto que llena muchas de las meditaciones de Pedrosa este año, con la que mantiene una difícil relación, a la que acusa de “haberse quedado estancada”, y que le ha llevado a plantearse un cambio de marca, ayer se rehabilitó en Laguna Seca. Se quitó de encima ese sambenito de ser una moto que sólo regalaba buenos inicios. Así sucedió en Assen, en Montmeló, en Le Mans... En todos estos trazados, la Honda regalaba buenos comienzos a Pedrosa que funcionaban como una especie de purgas de las deficientes sesiones de clasificación.

En Laguna Seca, sin embargo, el binomio Honda-Pedrosa se reconcilió. Con Stoner y Lorenzo infiltrados, para mitigar el dolor de sus aparatosos accidentes, el semáforo verde desbocó a Pedrosa. En el hueco que dibujó Lorenzo –de nuevo, una deficiente salida– en su búsqueda a Rossi, la Honda del piloto de Repsol encontró el pasillo para dominar en la primera frenada.

A partir de entonces, su monólogo fue quemando etapas. Primero aguantó los envites de Stoner y Rossi, que quisieron rememorar su pugna del pasado año en el primer paso por el sacacorchos. El interior de Il Dottore al australiano, al que se le practicaron diferentes pruebas en San Francisco para conocer el motivo de sus problemas estomacales que le han lastrado en las dos últimas carreras, no fue, sin embargo, el inicio de ninguna batalla.

Pedrosa aprovechó apenas un par de adelantamientos entre ambos para colocar unas décimas que construyeron su modelo ideal de carrera. Esa soledad en cabeza en la que Pedrosa se siente intratable. Si por detrás, las bajas comenzaban a acumularse (Talmacsi, Dovizioso, Sete y Toseland, descalificado, por adelantarse en la salida); por delante, Lorenzo volvía a tocar la tecla de ese resorte que le transforma en las segundas partes de los grandes premios. Tras adelantar a Stoner, necesitó apenas seis giros para pegarse a Rossi.

A cinco vueltas, los dos pilotos de Yamaha devolvieron a las retinas las imágenes de su duelo en Montmeló. Un interior, mal calculado por Lorenzo, en la que estuvo a punto de irse al suelo, le obligó a una caza agónica ante Rossi, a quien la adrenalina de sentirse perseguido le acercó al rebufo de Pedrosa. De hecho, Il Dottore buscó el triunfo en un interior, a falta de dos curvas, que Pedrosa supo cerrar. De ahí, a la bandera de cuadro sólo quedaba un golpe de gas.

Entonces, Pedrosa volvió a sentirse en la onda de los ganadores, tras 18 carreras. Rossi sumaba cuatro puntos ante Lorenzo, al que aventaja en 9 puntos (151 a 142) en la clasificación del Mundial.