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Danut quiere volver a Rumanía

El Gobierno rumano ofrece 10.000 puestos de trabajo a sus ciudadanos para que regresen a casa

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Danut Grebenisan piensa en volver a Rumanía. Desde hace meses, los pedidos en la empresa de venta de yeso que posee en Castellón no paran de bajar. Mientras, sube el tiempo de espera para cobrar. Son las consecuencias de la crisis de la construcción, que también afecta a los miles de rumanos que trabajan como peones o albañiles. Danut lo tiene claro: 'Mis hijos se quedarán hasta que terminen la ESO, pero yo volveré. No puedo seguir así'.

A sus compatriotas no les importaría regresar, pero no confían en las promesas del gobierno de su país. Ese era el sentir general de los cientos de rumanos que ayer se acercaron al encuentro convocado por el Ministerio de Trabajo de Rumanía. Las autoridades rumanas quieren convencer a los emigrantes de que vuelvan y para ello han organizado una gira por los principales lugares de destino. Este fin de semana ha tocado Castellón, donde un 23% de sus vecinos son rumanos, más de 40.000.

El Gobierno de este país de la Europa del Este pretende aprovechar la amenaza del paro que los rumanos empiezan a vivir en España. Los asistentes a las jornadas se encontraron con una bolsa de 10.000 puestos de trabajo. Había representantes de siete empresas de Rumanía, dedicadas a la construcción, y otras más pequeñas, englobadas en la ANOFM, la Agencia Nacional de Colocacion Laboral. Con tal despliegue de medios, se pretende, según Akos Derzsi, secretario de Estado y máxima autoridad rumana presente ayer en Castellón, 'transmitir el mensaje de que muchas cosas han cambiado. Nos falta fuerza laboral. Unas 500.000 personas tienen que volver'.

Pero la mayoría de los asistentes se marcharon hace años de Rumanía, entre otras razones, huyendo de la corrupción de sus políticos, y no terminan de creer en el cambio. Les ha costado mucho establecerse en España y no están dispuestos a regresar si no es en las mismas condiciones en las que viven aquí. Tienen préstamos, hipotecas, niños en la escuela. Los rumanos son la segunda comunidad inmigrante más numerosa de España (527.019), por detrás de los marroquíes.

'La mayoría de nosotros tenemos trabajo y estamos bien', asegura Daniel Ionita, presidente de un centro cívico rumano de Castellón. Aunque en el recuerdo de muchos españoles ha quedado la imagen del hombre que se quemó a lo bonzo en una plaza de esta misma ciudad, en septiembre, en un desesperado intento de llamar la atención sobre su falta de medios. 'Eso fue una excepción, una locura', resume Daniel Ionita.

Pero nadie cierra la puerta al regreso. Y no sólo por la añoranza de los familiares que quedaron allí. Marian, de 34 años, lleva cinco años trabajando en España, en la construcción. Pero desde hace tres meses está en el paro. 'La cosa aquí está muy mal', se queja. 'Sé que alguna vez volveré, pero quiero saber qué me voy a encontrar allí', explica. Según el Ministerio de Trabajo, hay más de 240.000 extranjeros en paro, un 47% más que hace un año.

El de Rumanía no es el único gobierno que ha decidido animar a sus emigrantes para que vuelvan a casa. En enero, Ecuador decidió que las remesas que envían los emigrantes no compensan su ausencia y anunció el 'Plan de Retorno', con rebajas fiscales en las aduanas o facilidades en la concesión de créditos. Con un paquete de medidas similar, Polonia se ha decidido a llevar de vuelta al 1,2 millones de nacionales que residen, trabajan y pagan sus impuestos en el extranjero.

Un estudio de la Fundación España y Sociedad cifra en 150.000 los inmigrantes que necesita España en los próximos doce años para mantener el crecimiento, 'a pesar de la incertidumbre' de la situación económica. En Castellón, entre camareros, camioneros, obreros, limpiadoras, cajeras e, incluso, parejas y amigos rumanos, hay quien se pregunta qué pasaría si decidieran atender la llamada de su Gobierno y marcharse de vuelta.